Columnas de Opinión

7

El refractario problema de la seguridad social en salud de Chile

Dr. Dante Barilari D. – Movimiento de Salud de los Pueblos

Cual novela de Dostoievski con su protagonista enfermizo, arrojado como idiota al centro de las pasiones, conflictos, deseos y engaño de la sociedad, nuestra institucionalidad finge compasión y de la mano del mercado redobla en usura y cobranza. Somos testigos de una indolencia de lo público en salud, sustentada en un sesgo que niega el peso de un deteriorado perfil de salud/enfermedad/atención de la población.

Nos negamos a ver el impacto de nuestro modo de vida, sumado al envejecimiento poblacional y al aumento de enfermedades crónicas. Según datos OMS-Banco Mundial (2011), la discapacidad ha sufrido un constante incremento hasta una prevalencia del 15% de la población mundial. En Chile, el aumento fue del 31% entre 2000 y 2016, contra 27% a nivel global (OMS, 2018). Por su lado, la protección social en salud está en retroceso, evidenciado -según datos OCDE para 1997 y 2015–, por recortes del gasto en seguridad social en salud e invalidez, cayendo de 0,94% a 0,73% del PIB, respectivamente (el promedio OCDE fue 0,9% y 1,93%).

En nuestro país, sólo el 0,9% de la población entre 15 y 64 años accede a pensión de invalidez por vía de su AFP (CASEN 2017), distante del promedio OCDE de 5,2% (2015); la discriminación de género es brutal y afecta especialmente a mujeres de 60-64 años, obligadas por las AFP a jubilar por vejez cuando corresponde por invalidez. Esta realidad es consustancial al modelo de seguridad social privatizado y subyace a la comprensible la frustración de la población.

Enfrentamos múltiples cuestionamientos por posibles conflictos de interés. El abuso de las AFP e ISAPRE pone en tela de juicio a facultativos que trabajan para esas instituciones. El Colegio Médico manifestó reparo ético al funcionamiento de las Comisiones Médicas de Invalidez, las cuales dependerían en 70% del financiamiento de las AFP y Compañías Aseguradoras, incluyendo los propios médicos llamados a evaluar los expedientes en trámite de invalidez. Hoy, la crisis de confianza recae en las COMPINES por el atraso inaceptable en el pago de subsidios por incapacidad laboral, lo cual parece empeorar con la puesta en marcha de las licencias médicas electrónicas. La falta de transparencia alienta la desconfianza del público que va descubriendo el entramado de intereses de grandes holdings: Cajas de Compensación, ISAPRE, AFP y Mutualidades que lucran con los fondos previsionales, pagos diferidos o subsidios cruzados (especialmente notorio en las licencias electrónicas y su bloqueo de la cobertura de accidentes y enfermedades laborales).

Desde una lógica sanitaria que devuelva el rol del médico de garante del derecho a la salud, recogemos las propuestas vertidas por el COLMED en la Comisión Investigadora de Invalidez el 1 de abril de 2019 y que se tornan más relevantes con la crisis de COMPIN: Relevar el enfoque de determinantes sociales en el acceso a la protección social en salud, particularmente para personas con capacidades diferentes; optimizar los espacios de participación y control social con una Defensoría de las Personas con Discapacidad e Invalidez; y potenciar la transparencia, información y estadística en torno a discapacidad e invalidez.


Nuevo año de desafíos y compromisos

Dr. Nelson Vergara R.
Pdte. Depto. Primeras Naciones

Como cada año nuestras Primeras Naciones celebran un evento cósmico que la ciencia occidental llama Solsticio de Invierno, bajo sus propias denominaciones de acuerdo a su cultura: We tripantü o Wüñoitripantü, Willka Kuti o Machaq Mara, Inti Raymi, Aringa Ora o Koro, entre otros nombres.
Cada pueblo simboliza lo mismo a su manera y de acuerdo a sus tradiciones: el término de un ciclo que hay que agradecer y el inicio de uno nuevo que hay que celebrar, que trae consigo la energía del sol y con ello la vida, los cultivos, la salud y el sustento para que cada pueblo y su cultura puedan mantenerse vigentes.
Desde la creación del Departamento de Primeras Naciones hemos tenido que hacernos cada vez más espacio para participar como invitados en esta conmemoración y este año no ha sido la excepción. Tanto facilitadores, lideres comunitarios, autoridades ancestrales, colegas especialistas y generales muestran interés creciente en temáticas de nuestros pueblos originarios y se integran paulatinamente al trabajo en los diferentes recintos asistenciales que han decidido que la interculturalidad es un pilar fundamental para atender a la diversidad de nuestros usuarios.
Como Departamento de Primeras Naciones, este nuevo año nos quedan dos grandes eventos que queremos hacer extensivo a todos los colegias: el Iº Encuentro de Experiencias y Saberes en Salud Intercultural, que se realizará en Panguipulli los días 23 y 24 de agosto; y el IIº Congreso Nacional e Internacional de Primeras Naciones y Salud, en Concepción, los días 18 y 19 de octubre. En ambos esperamos la mayor cantidad de participantes médicos y sus equipos, para conocer sus propias experiencias nacionales al respecto, y observar las de países tan diversos como México, Perú, Australia e Italia.
Porque hoy, más que nunca, es necesario volver la mirada al concepto de salud integral, pues nuestros usuarios desarrollan un itinerario terapéutico que incorpora medicina indígena, oriental, popular y tantas otras como el mismo paciente decide tener que recurrir y tener que complementar entre ellas…aunque desde nuestra medicina muchas veces no lo sabemos y no lo evidenciamos.


Programa Quirón: Nos cuidamos para cuidar mejor


Dr. Germán Acuña G.
Pdte. Colegio Médico Concepción

El estudio y el ejercicio de la medicina, nos prepara para la atención, cuidados y acompañamiento de personas, familias, comunidades y poblaciones. Pero la exigencia propia de aquello y, en ocasiones, malas prácticas, nos exponen a riesgos en nuestra salud. Muchas veces, estos problemas son mayores que los de las personas que atendemos.
La situación de salud de los médicos nos preocupa. Tenemos altos índices de enfermedades crónicas psiquiátricas, como depresión, adicciones, dependencia de drogas y alcohol y, lamentablemente, más suicidios que la población general.
Por ello, estamos aprendiendo de nuestros colegas españoles y uruguayos, quienes han desarrollado iniciativas de cuidado de los médicos enfermos. Hemos podido compartir y conocer su experiencia y comenzamos en noviembre de 2018 nuestro programa de prevención y tratamiento, en un trabajo conjunto entre los Colegios Médicos de Concepción, Chillán y Los Ángeles, el cual, por encargo de la Mesa Directiva Nacional, se extenderá como piloto este año a Valparaíso y parte de Santiago, para hacerse nacional a brevedad.
Los informes internacionales indican que la problemática comienza en la universidad, con la sobre exigencia académica y distintos tipos de acoso y bullying. Continúan más tarde el internado y luego en la residencia. Esto genera una condición de Burn Out que puede convertirse en problemas severos de salud mental de los jóvenes en formación. Por esto, comenzamos un trabajo con los Jefes de Carrera y presidentes de Centros de Alumnos de las cuatro Facultades de Medicina de nuestra zona y los representantes del programa, para conocer situaciones de peligro y hacer la prevención correspondiente. Eventualmente, las acusaciones podrán ser presentadas al Tribunal de Ética de la Orden.
La información disponible muestra que la población de más alto riesgo en materia de suicidios son los anestesiólogos; y de depresión, al menos en España, los Médicos de Familia. Hemos conversado con los Jefes de Residencia de Anestesiología y de Medicina Familiar de la Región, para comenzar acciones preventivas con los residentes de primer año de estas especialidades.
En el momento que un colega sienta que puede necesitar ayuda o nos informe de otro que tiene problemas, será atendido en forma confidencial por un médico y/o asistente social, para ser derivado a atención, si está dispuesto.
Nos importa muchísimo poder decirle a los colegas “cuenta con nosotros” y “estaremos con ustedes cuando enfermen”. Particularmente nos importan aquellos que están en situaciones graves o terminales y con poca ayuda psicosocial. Estamos en conversaciones con la Fundación de Asistencia Legal Médica (FALMED) para que pueda financiar parte de los tratamientos preventivos, en la convicción de que profesionales sanos están menos expuestos a errores con consecuencias médico legales. También, con el Departamento de Solidaridad Gremial y Bienestar para que nos ayuden en los tratamientos de los colegas que tengan problemas para financiarlos.
No debemos avergonzarnos de reconocer que enfermamos igual y más que los demás. Es fundamental que quienes están cargo de cuidar la salud de la población estén en las mejores condiciones posibles para poder atender éticamente.
Cuidándonos entre nosotros, cuidamos mejor a la población que se nos confía.