El debate por los recortes que tensiona al sistema: Salud bajo presión

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El ajuste fiscal de un 2.5% aplicado al sector salud abrió un intenso debate sobre los límites de la eficiencia en un sistema que enfrenta una deuda hospitalaria cercana al billón de pesos, cerca de 2,9 millones de registros de atenciones en espera, asociados a más de dos millones de personas y brechas históricas de financiamiento. Mientras el Gobierno sostiene que existe espacio para optimizar los recursos, el Colegio Médico y otros gremios de la salud advierten que los recortes podrían profundizar problemas estructurales y afectar la capacidad de respuesta de la red.


Por Marcos Santis Hernández

La discusión comenzó varios meses antes de que la palabra «recorte» se instalara definitivamente en el debate sanitario.

Durante la tramitación de la Ley de Presupuestos 2026, el Colegio Médico llegó al Congreso con una advertencia. La partida de Salud contemplaba inicialmente un crecimiento de 5,6%, equivalente a más de $800 mil millones. Era un incremento significativo sobre el papel, pero insuficiente, a juicio del gremio, si no se consideraba el punto desde el cual partía el sistema.

La presidenta nacional del COLMED, Dra. Anamaría Arriagada, planteó entonces ante la Subcomisión Mixta de Presupuestos una preocupación que terminaría siendo clave meses después: una parte importante de los nuevos recursos podía terminar absorbida por las obligaciones acumuladas del año anterior.

«Valoramos que la partida de salud crezca en un 5,6%, equivalente a más de 800 mil millones de pesos. Sin embargo, nos preocupa que se repita la situación del año pasado, cuando parte importante de los recursos que se inyectó fueron para pagar la deuda de arrastre del año anterior, lo que limita su impacto real en la gestión hospitalaria», señaló en esa oportunidad.

La advertencia apuntaba a un problema estructural: cada año, el sistema recibe recursos adicionales, pero una parte de ellos debe utilizarse para cubrir los déficits acumulados. El presupuesto nominal aumenta, mientras la capacidad efectiva de expansión se reduce.

Nuevo Gobierno

A una semana de asumir el gobierno del presidente José Antonio Kast, el Ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, instruyó un recorte parejo del 3% en el presupuesto de todos los ministerios para enfrentar una compleja situación de caja fiscal. Esta medida busca generar un ahorro inicial de $3.000 millones de dólares, al que se sumó otro ajuste adicional de $1.000 millones.

Finalmente, el Ministerio de Salud -que encabeza la Dra. May Chomali- emitió una declaración en la que confirmó que el ajuste presupuestario acordado para el sector corresponde a un 2,5% y ha sido diseñado “resguardando explícitamente la atención directa de los pacientes y la continuidad de las prestaciones de salud”.

El ajuste volvió a poner sobre la mesa una discusión tan antigua como necesaria: ¿cuánto más puede producir el sistema sanitario con los recursos disponibles y dónde termina la eficiencia y comienza el debilitamiento de la capacidad asistencial?

El punto de partida importa

Chile necesita una salud pública más eficiente. Eso está fuera de discusión. El país necesita que sus pabellones sean utilizados al máximo, optimizar los procesos de compra, mejoras en la gestión y una Atención Primaria con capacidad resolutiva. Pero una pregunta distinta es si reducir el presupuesto en una red que sostiene la atención de cerca del 85% de la población es el camino para conseguirlo. La experiencia internacional ofrece una advertencia: cuando la austeridad precede a las reformas, el ahorro de hoy puede convertirse en la lista de espera, la deuda y el mayor gasto de mañana.

Según los antecedentes presentados por el Colegio Médico ante el Congreso, la expansión presupuestaria efectiva para 2026 se situó en torno a $598 mil millones, mientras la deuda hospitalaria acumulada se acercaba al billón de pesos, reduciendo significativamente la capacidad expansiva del presupuesto.

A ello se suman más de 2,5 millones de personas en listas de espera, una alerta sanitaria oncológica y hospitales que deben sostener simultáneamente la atención de urgencia, las prestaciones GES, las cirugías electivas y la creciente demanda asociada al envejecimiento de la población.

Por eso, para el Colegio Médico, el problema no puede reducirse a discutir si existen o no espacios de eficiencia. La pregunta es otra: ¿pueden esas mejoras transformarse automáticamente en una reducción presupuestaria sin afectar la capacidad de atención?

“Estamos de acuerdo en que los cuantiosos recursos destinados a salud requieren una buena gestión y deben traducirse en una mayor productividad. Sin embargo, según datos del propio Ministerio de Salud, disponibles en el Tablero de Producción del Sector Público del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), a fines de 2025 la productividad ya había superado los niveles previos a la pandemia. Por lo tanto, afirmar que los hospitales producen poco no tiene sustento en las cifras”, afirma el Dr. Carlos Becerra, Tesorero Nacional.

Atención Primaria: el primer punto crítico

Durante la discusión inicial del Presupuesto 2026, el COLMED advirtió que mientras los niveles secundario y terciario mostraban un crecimiento presupuestario de 7,7%, la APS aumentaba apenas un 2%.

A ello se sumaba la ausencia de un incremento del per cápita basal y la paralización del avance hacia la APS Universal. Posteriormente, las medidas de ajuste incorporaron una reducción cercana a $18 mil millones en Atención Primaria, una de las decisiones que el COLMED solicitó explícitamente revertir.

«Hoy más que nunca necesitamos fortalecer la APS, dotarla de herramientas de promoción, prevención y pesquisa precoz, especialmente en materias tan sensibles como el cáncer», sostuvo la presidenta nacional del gremio, Dra. Anamaría Arriagada, ante el Senado.
Desde una perspectiva de corto plazo, reducir el gasto en APS puede ayudar al balance. Desde una perspectiva sanitaria y económica de largo plazo, puede ser una mala inversión. La prevención cuesta dinero. La enfermedad avanzada cuesta mucho más.

Decreto N° 333

El Decreto N° 333 emitido por el Ministerio de Hacienda instruyó un histórico recorte presupuestario de $413.193 millones al Ministerio de Salud en Chile. Esta medida generó un amplio rechazo de gremios médicos y funcionarios al reducir el financiamiento directo de los hospitales públicos y la red de Atención Primaria.

El COLMED llevó sus observaciones a la Comisión de Salud del Senado. En una de esas sesiones, la Dra. Arriagada expuso en representación del Colegio Médico y de organizaciones de trabajadores de la salud, entre ellas Fenats Nacional, Fenasenf, Confederación Fenpruss, Fedeprus y Confedeprus.

Allí entregó al subsecretario de Redes Asistenciales, Dr. Julio Montt, una carta dirigida a la ministra de Salud, Dra. May Chomalí, con cuatro solicitudes concretas: revertir el recorte a la APS; retrotraer medidas vinculadas al PPI y GRD; cumplir los compromisos de infraestructura de 2026; e incorporar a los gremios en la construcción del Presupuesto de Salud 2027.

El gremio también participó en nuevas sesiones del Senado junto a las máximas autoridades de Hacienda, Presupuestos y Salud. El mensaje se mantuvo consistente: el Colegio Médico comprende la necesidad de responsabilidad fiscal y respalda la búsqueda de eficiencia, pero rechaza que el equilibrio de las cuentas públicas se construya debilitando la capacidad sanitaria del Estado.

Ejemplos internacionales

Chile no es el primer país que intenta exigir mayor productividad a un sistema público de salud bajo fuertes restricciones fiscales. Inglaterra ofrece probablemente uno de los ejemplos más ilustrativos.

Después de una década de fuerte expansión del financiamiento y mejoras en el desempeño del Servicio Nacional de Salud (United Kingdom National Health Service, NHS) entre 2000 y 2010, el crecimiento presupuestario se desaceleró considerablemente durante la década siguiente. El sistema fue sometido a uno de los mayores desafíos de productividad de su historia. Al principio consiguió absorber parte de la presión, pero la productividad no es infinitamente elástica.

El análisis retrospectivo de The King’s Fund -organización benéfica independiente dedicada a las políticas de salud en el Reino Unido, que trabaja para mejorar la salud y la atención sanitaria- entre cuyas principales funciones se encuentran la investigación especializada, el desarrollo de liderazgo y el análisis de políticas públicas relacionadas con el Servicio Nacional de Salud (NHS) y la atención social, concluye que el menor crecimiento del financiamiento desde 2010, combinado con inversión de capital limitada y una planificación insuficiente de la fuerza laboral, contribuyó al deterioro posterior del desempeño del NHS. Aumentaron las presiones asistenciales y las listas de espera mientras el sistema enfrentaba crecientes dificultades de personal.

Dinamarca, durante años, ha reorganizado su sistema hospitalario concentrando prestaciones complejas, fortaleciendo la especialización, digitalizando procesos y trasladando parte de la atención hacia niveles menos costosos y más cercanos a las personas.

La actual reforma sanitaria danesa busca fortalecer la Atención Primaria, mejorar la coordinación entre hospitales, médicos generales y municipios, redistribuir profesionales hacia territorios deficitarios, ampliar la prevención y utilizar soluciones digitales y atención domiciliaria. Y lo hace acompañada de inversión.

La OCDE estima que las reformas en curso implicarán gasto adicional durante los próximos años, precisamente porque transformar un sistema cuesta dinero antes de generar eficiencias. El modelo danés también muestra otra tendencia observada internacionalmente: concentrar ciertas prestaciones altamente especializadas puede mejorar simultáneamente calidad y eficiencia.

“En salud, eficiencia no significa simplemente gastar menos, sino utilizar los recursos para alcanzar mejores resultados sanitarios, con oportunidad, calidad y equidad. Un recorte que aumenta los tiempos de espera o reduce la capacidad resolutiva no constituye una ganancia de eficiencia, aunque mejore transitoriamente el balance financiero. Las mejoras sostenibles requieren cambios reales en la organización de la atención, inversión y capacidad de gestión”, señala el Dr. Cristián Rebolledo, PhD. en Salud Pública, Jefe Programa Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y Presidente del Departamento de Políticas de Salud y Estudios del COLMED.

La misma organización internacional señala que numerosos países han reorganizado servicios complejos -como cardiología, accidentes cerebrovasculares, traumatología y oncología- en centros especializados, buscando acumular experiencia clínica, mejorar resultados y evitar la subutilización de equipamiento costoso. La enseñanza no es que Chile deba copiar a Dinamarca. Es que la productividad sanitaria requiere rediseño. No solo tijeras.

«En salud, eficiencia no significa simplemente gastar menos, sino utilizar los recursos para alcanzar mejores resultados sanitarios, con oportunidad, calidad y equidad»

Dr. Cristián Rebolledo
Pdte. Depto. Políticas de Salud y Estudios

Insumos para mejorar la productividad

Un estudio de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (2022) sobre eficiencia en Atención Primaria identificó 56 hallazgos y formuló 36 recomendaciones. Sus estimaciones plantearon que, implementando determinadas mejoras en un horizonte de tres a cinco años, la APS podría incrementar significativamente su capacidad de atención, elevando su cobertura desde aproximadamente 50% hasta 68%.

Las propuestas incluían mejorar los sistemas de información, ampliar el uso de tecnología y equipamiento, desarrollar herramientas como el teletriaje, revisar mecanismos asociados al financiamiento per cápita y fortalecer estrategias preventivas. Es decir, la eficiencia aparecía vinculada a reformas de gestión e inversión habilitante, no simplemente a disponer de menos recursos.

Lo mismo sucedió con el uso de pabellones quirúrgicos. La investigación identificó 40 hallazgos y formuló 26 recomendaciones para aumentar el número de cirugías y reducir los tiempos de espera. Entre sus conclusiones, estimó que los quirófanos electivos funcionaban aproximadamente el 53% del tiempo institucional disponible.

También detectó problemas de coordinación, suspensiones quirúrgicas, tiempos muertos, dificultades de disponibilidad de equipos de apoyo y deficiencias en la priorización de pacientes.

Las recomendaciones fueron concretas: mejorar la programación, aumentar la trazabilidad, disponer de servicios de apoyo durante más horas, reducir suspensiones, establecer incentivos adecuados y priorizar las listas de espera según diagnóstico y riesgo sanitario, no únicamente por antigüedad.

Otro estudio de la CNEP ofrece un ejemplo concreto. Su investigación sobre compras e inventarios hospitalarios identificó oportunidades para mejorar la adquisición y gestión de medicamentos e insumos. La Comisión estimó posteriormente que la implementación gradual de sus recomendaciones podría liberar en el mediano y largo plazo recursos cercanos a US$100 millones anuales, sin comprometer la continuidad ni la calidad de la atención.

Los dichos de Quiroz

La discusión adquirió una nueva dimensión cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió los ajustes señalando que «a veces uno, con menos recursos, hace más».

Esa ha sido precisamente una de las ideas que el Colegio Médico ha intentado combatir durante los últimos meses. «No se trata de hacer más con menos. Durante años al sistema de salud se le ha exigido hacer más con los mismos recursos. Hoy la prioridad debe ser fortalecer la red asistencial para responder adecuadamente a las necesidades de la población», sostuvo la presidenta del gremio.

“No se trata de quitar primero los recursos y esperar que la eficiencia aparezca después. Se trata de identificar técnicamente las ineficiencias, corregirlas, medir los resultados y reinvertir los recursos liberados allí donde el sistema más los necesita”, señala el Dr. Mauricio Osorio, vicepresidente nacional del COLMED.

En los próximos meses comenzará una nueva discusión presupuestaria y el desafío será evitar que las brechas actuales se conviertan nuevamente en deuda de arrastre. “Nosotros hemos sostenido, una y otra vez, que vemos con mucha preocupación estos recortes, que efectivamente afectan algunos de los ítems de este subtítulo y que probablemente van a traducirse en que volvamos a tener los problemas que hemos enfrentado en años anteriores. Si el Ministerio presenta un plan de gestión que permita hacer un uso más eficiente de los recursos y lograr que estos alcancen hasta fin de año, bienvenido sea. Pero la verdad es que dudamos que eso ocurra, porque no se ha resuelto el problema estructural”, advierte el tesorero nacional del COLMED, Dr. Carlos Becerra.

«A fines de 2025 la productividad ya había superado los niveles previos a la pandemia. Por lo tanto, afirmar que los hospitales producen poco no tiene sustento en las cifras»

Dr. Carlos Becerra
Tesorero Nacional

Del diagnóstico a la propuesta

Si el debate abierto por el ajuste presupuestario de 2026 dejó una conclusión para el Colegio Médico, es que la discusión ya no puede limitarse a cuánto dinero recibe el sistema, sino también a cómo se distribuyen esos recursos y qué incentivos genera el modelo de financiamiento.

Con ese propósito, el gremio constituyó un grupo de trabajo liderado por el Dr. Jorge Lastra, cuyo mandato es elaborar una propuesta de reforma al sistema de asignación presupuestaria para hospitales y Atención Primaria de Salud. La iniciativa buscará recoger la experiencia de exdirectores de servicios de salud, directivos hospitalarios, especialistas en salud pública, representantes de sociedades científicas, dirigentes gremiales y académicos, además del trabajo desarrollado por el Departamento de Políticas de Salud y Estudios del Colegio Médico.

El objetivo es presentar, antes de que finalice el año, una propuesta técnica que identifique las principales falencias del modelo vigente y plantee alternativas para avanzar hacia un sistema que permita planificar con mayor estabilidad, fortalecer la gestión y responder de mejor manera a las necesidades sanitarias de la población.

«No basta con discutir cuánto se invierte en salud; también debemos preguntarnos si la forma en que asignamos esos recursos permite responder a las necesidades reales de las personas. Uno de los principales problemas del presupuesto hospitalario es que su lógica anual dificulta una planificación a mediano y largo plazo. Nuestro desafío es construir una propuesta técnicamente sólida que contribuya a fortalecer el sistema público», señala la presidenta nacional del Colegio Médico, Dra. Anamaría Arriagada.

«Uno de los principales problemas del presupuesto hospitalario es que su lógica anual dificulta una planificación a mediano y largo plazo»

Dra. Anamaría Arriagada
Presidenta Nacional

La propuesta también buscará articularse con el trabajo que actualmente desarrollan el Ministerio de Salud, la Subsecretaría de Redes Asistenciales y FONASA, con la convicción de que la discusión sobre el presupuesto representa una oportunidad para avanzar hacia un modelo de financiamiento más predecible, transparente y orientado a resultados.
«La eficiencia tiene que traducirse en menor tiempo de respuesta, mayor capacidad resolutiva y mejores resultados sanitarios. Si queremos una salud pública más eficiente, debemos crear las condiciones para que esa eficiencia sea posible. Así, el debate sobre los recortes presupuestarios deja de centrarse únicamente en el monto de los recursos disponibles y abre una discusión más profunda: porque, al final, el verdadero desafío no es solo gastar mejor, sino diseñar un presupuesto que permita planificar, innovar y responder oportunamente a las necesidades de salud del país», concluye la Dra. Arriagada.

Y esa diferencia no es solo presupuestaria. Es una decisión sobre qué salud pública quiere construir el país para los próximos años. Y allí tendrá que responder una pregunta que ha evitado durante años. ¿Chile está dispuesto a financiar el sistema de salud que promete?