Nuevos desafíos: La relación médico-paciente frente a la tecnología de la comunicación

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Dr. Óscar Román Alemany

Los avances en la tecnología de la informática y las comunicaciones han determinado nuevos desafíos para la Medicina. La facilidad con la que un paciente puede llamar a un médico para solicitar ayuda mediante el teléfono móvil, el correo electrónico y gracias a una futura Inteligencia artificial, invita al uso más frecuente de este tipo de comunicación, en comparación a la entrevista presencial.

Sin embargo, la mayoría de los autores nacionales consultados establecen que en el acto médico nada (hasta ahora), reemplaza la comunicación directa con el enfermo, pese a que la tecnología permite una comunicación rápida que puede ayudar a la atención profesional, a mejorar la adherencia terapéutica y la satisfacción del paciente.

En el lado positivo está la posibilidad de atender mejor un llamado de Urgencia -aunque en la mayoría de las veces sea una suposición de los pacientes-, o poder orientar al paciente hacia una atención ambulatoria, de urgencia o de control en las afecciones crónicas.
Pero en lo que los autores están acordes, es que estos medios de comunicación no permiten establecer ni confirmar un diagnóstico, por muy probable que parezca.
Para precisar más el problema, es necesario distinguir entre los tipos de tecnología que se utilizan.

a) En la conversación telefónica se puede inquirir sobre las molestias de los pacientes, orientar sobre el momento y lugar donde se les puede dar la mejor atención y entregar una citación para consulta presencial. Sin embargo, no se puede aventurar diagnóstico ni indicar medicamentos, por los errores graves que se pueden cometer al no completar un examen médico global. Desde el Colegio Médico han señalado que “la atención telefónica impide un acto médico completo, especialmente en su significación clínica, ética y legal”.

b) El correo electrónico permite fortalecer la relación médico-paciente, sin perder la privacidad y el seguimiento adecuado de la evolución de la enfermedad y uso de la terapia. En comparación al teléfono, permite mantener un registro del proceso, lo que tiene ventajas claras en función de posibles problemas éticos y legales; tiene bajo costo y es muy rápida. En cuanto a sus condicionantes y limitaciones, implica el compromiso del paciente de entregar sus datos y el del médico de mantener la privacidad de ellos, para lo cual es necesario utilizar claves y acceso controlado, más aún si se actúa desde un Centro o Consultorio. Los mensajes deben ser cortos, pero suficientes para definir el cuadro clínico. Lo más importante es recordar que se trata de un método de ayuda, pero que la visita presencial al médico es insustituible.

c) Comunicación virtual con algoritmos. La Inteligencia artificial en Medicina ha postulado llegar a un diagnóstico muy preciso (casi 99%), mediante el uso de Algoritmos preestablecidos, que utilizan como patrones los conocimientos obtenidos de la Medicina basada en la Evidencia. Ello requiere un primer paso presencial, consistente en un examen de un Médico general, cuyas sospechas diagnósticas son enviadas a un Centro especializado, que contesta en segundos o minutos respecto a la exactitud o cambio del diagnóstico sugerido e informa sobre el tratamiento correcto correspondiente. Ello permite una rápida conectividad con el paciente, y mantiene una completa capacidad de actualización de los conocimientos del Sistema médico en acción.

En resumen, la disyuntiva de esta nueva situación es proteger la relación médico-paciente, que debe ser eficiente y humana. Cito al Departamento de Ética del Colegio Médico que establece que “la consulta médica requiere generar un espacio de confianza y comunicación verbal y no verbal. El estar juntos requiere desarrollar habilidades sociales y comunicacionales” y agregaríamos que ello no puede hacerse solamente a través de una comunicación a distancia, por mucho que pueda aparecer rápida, personalizada y actualizada.

Permanecen como interrogantes a futuro, si estas tecnologías pueden ayudar a una mejor atención profesional, si determinan nuevas implicancias legales y si objetivamente sus ventajas superan a sus limitaciones.