Salud, Cultura y Sociedad: El Lenguaje de las Máquinas

317

En la reciente edición web de la revista PROTO -Massachusetts General Hospital | Dispatches from the frontiers of Medicine; los editores publican Babel in the ICU (1), interesante post que aborda lo desvinculados que se encuentran entre sí los “códigos lingüísticos” de las máquinas que componen el hábitat de una UCI.

Los errores médicos prevenibles cobran más de 100 mil vidas anualmente, y constituyen en los EEUU la tercera causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer (2). Sin lugar a dudas, la complejidad de la medicina -y sus estándares- no permite seguir tolerando el error médico en el confidente habitáculo de nuestra praxis.

El departamento que dirige Julián Goldman en la Universidad de Massachusetts trabaja para  revertir la actual babilonia en que se encuentran los dispositivos y la tecnología sanitaria; y han decidido lanzar un nuevo estándar internacional en tecnología biomédica: Integrated Clinical Environment ICE (3); un lenguaje común que permitiría que los dispositivos médicos de un hospital se comuniquen entre sí. La apuesta, según sus estimaciones, podría reducir en un 35% las consecuencias que trae el error médico.

La puerta abierta bajo este paradigma es más amplia aún: ¿Cuál es el estándar ético que el mundo de la salud le debe exigir a la industria biomédica? La interoperabilidad de los dispositivos en un lenguaje universal común parece ser una condición básica -dentro de otras- para los desafíos sanitarios de la actualidad. Pero también es necesario debatir sobre interfaces, patentes, garantías; mantención y formación de ingenieros biomédicos, entre otros.

Detectar la fase inicial de la Sepsis en un servicio de urgencia, y la transferencia de esta información a un equipo de respuesta rápida podría tener en ICE su vía para canalizar las señales de alarma y brindar una adecuada y temprana atención. El traslado de un post-operado complejo desde un pabellón a la UCI debería ir acompañado de la transferencia de toda la información registrada y ejercida por los dispositivos médicos de un sector a otro, independiente del cambio de equipo que asume el manejo.

Sin lugar a dudas, por momentos miramos con distancia este  debate, mientras un porcentaje no menor de nuestras unidades complejas sigue registrando información vital de nuestros pacientes en fichas clínicas de papel, tinta y el ánimo caligráfico del prosista de turno. En la otra vereda, la tecnología biomédica sigue adornando nuestra UCI, en una apuesta que por momentos se reduce a mostrar el último televisor del mercado, con máquinas incomunicadas entre sí, y que requieren de un traductor expuesto a ser un intérprete que se equivoca.

El desafío de pensar los dispositivos biomédicos con un lenguaje en común es una forma de pensar toda nuestra infraestructura sanitaria.

 

Dr. Claudio Pérez Oliva

 

(1) Proto Magazine web: http://protomag.com/articles/babel-in-the-ICU

(2) Makary, M. A., & Daniel, M. (2016, 05). Medical error—the third leading cause of death in the US. Bmj, I2139. doi:10.1136/bmj.i2139

(3) Arney D, Goldman JM, Bhargav-Spantzel A, Basu A, Taborn M, Pappas G, et al. c. Biomed Instrum Technol [Internet]. 2012;46(4):308–15.