Solidaridad gremial: Una mano amiga cuando más se necesita

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Tras el sistema frontal que afectó a gran parte del país, el Fondo de Solidaridad Gremial destinó, de manera extraordinaria, los recursos del Premio a la Solidaridad para apoyar a 45 médicas y médicos de las dos zonas más golpeadas por el sistema frontal que afectó al país en el mes de Julio: Coquimbo y Atacama. Una decisión que reafirma el espíritu que inspira a este fondo: acompañar a quienes más lo necesitan.


Por Daniela Zúñiga Ríos

El sistema frontal que afectó a Chile durante la segunda quincena de julio dejó una profunda huella desde el sur hasta el norte del país. Las intensas precipitaciones provocaron inundaciones, desbordes de ríos, derrumbes, interrupción de rutas y miles de personas aisladas.

Aunque el fenómeno impactó a gran parte del territorio nacional, fueron las regiones de Coquimbo y Atacama las que concentraron algunas de las situaciones más complejas. Localidades completamente aisladas, cortes prolongados de agua potable, viviendas dañadas, quebradas desbordadas y graves problemas de conectividad marcaron la emergencia.

«El sistema frontal impactó con gran fuerza a nuestra región, provocando inundaciones, daños estructurales y pérdidas materiales importantes. Muchos colegas vieron afectadas sus viviendas y sus lugares de trabajo, enfrentando una situación de gran vulnerabilidad justo cuando debían continuar cumpliendo con su labor asistencial. Como Regional consideramos que era fundamental canalizar esta necesidad y recurrimos al Fondo de Solidaridad Gremial para brindar un apoyo concreto a quienes estaban viviendo esta emergencia», señala la Dra. Ana María Linay, secretaria del Consejo Regional La Serena.
Así fue como los recursos que este año estaban destinados al Premio a la Solidaridad, equivalente a una cuota mortuoria (550 UF), fueron utilizados de manera extraordinaria para entregar un aporte de $500.000 a 45 médicas y médicos afectados por el sistema frontal: 44 de la Región de Coquimbo y uno de Atacama, el cual fue depositado directamente en sus cuentas corrientes para que cada uno pudiera destinar esos recursos a las necesidades que estimara más urgentes.

Más que modificar un reconocimiento, la decisión permitió expresar, de la manera más concreta posible, el espíritu que da sentido al Fondo: ser una red de apoyo construida por las propias médicas y médicos para acompañar a quienes enfrentan momentos de especial dificultad.

«Queríamos otorgarle un nuevo sentido a este premio, que anteriormente se entregaba por sorteo sin relación con una necesidad concreta. En ese formato, su propósito era principalmente incentivar el pago oportuno de las cuotas, sin reflejar un verdadero espíritu de solidaridad. Con el cambio, se buscó que los recursos cumplieran efectivamente con su objetivo gremial: acompañar y respaldar a colegas en situaciones de dificultad», explica la Dra. Claudia Chartier, secretaria nacional del Colegio Médico y presidenta del Fondo de Solidaridad Gremial.

Cuando el gremio responde

El Fondo de Solidaridad Gremial es una de las expresiones más concretas del compromiso colectivo que sostiene al Colegio Médico. Gracias al aporte permanente de miles de colegiadas y colegiados, entrega apoyo cuando alguno de sus integrantes enfrenta situaciones que afectan profundamente su vida personal, familiar o laboral. En esta oportunidad, la magnitud de la emergencia hizo evidente la necesidad de activar esa red solidaria.

«Los antecedentes que conocimos sobre la situación de las y los médicos de la Región de Coquimbo hicieron evidente la urgencia de actuar. Supimos de colegas que quedaron aislados, con viviendas dañadas o que no pudieron salir de sus casas para llegar a sus lugares de trabajo debido a rodados, quebradas desbordadas y caminos interrumpidos. Quienes ejercen exclusivamente en el ámbito privado se vieron imposibilitados de trabajar, con el consiguiente impacto en sus ingresos. A ello se sumó la suspensión de clases, que significó que médicos y médicas no pudieron llegar a su lugar de trabajo, porque no tenían con quien dejar a sus hijos. Todo ello reflejó con claridad la vulnerabilidad de nuestro gremio y la necesidad de brindar apoyo solidario», señala la Dra. Chartier.

El proceso comenzó en el propio Consejo Regional La Serena. «Realizamos un catastro de los médicos y médicas afectados, recopilando antecedentes que permitieron objetivar los daños sufridos. Realizamos llamados telefónicos a cada colega afectado», explica la Dra. Linay. Así, se levantó un catastro para conocer la magnitud de los daños y canalizar la solicitud de apoyo al Fondo de Solidaridad Gremial, priorizando a quienes reportaron daños en sus viviendas o vehículos.

Entre las historias que más marcaron al Consejo Regional estuvieron las de médicas y médicos que permanecieron más de 48 horas cumpliendo funciones asistenciales, aislados por las inundaciones e imposibilitados de regresar a sus hogares, donde sus propias familias también enfrentaban las consecuencias del temporal.

«Ese compromiso con sus pacientes refleja la vocación que caracteriza a nuestra profesión. Al mismo tiempo, nos recordó la importancia de que exista una red de apoyo gremial capaz de acompañarlos cuando ellos también necesitan ser cuidados», agrega la Dra. Linay.
Más allá del aporte económico, la iniciativa buscó entregar una señal de acompañamiento en uno de los momentos más difíciles para quienes resultaron afectados.

«El aporte solidario que realizan miles de médicas y médicos adquiere un profundo significado cuando se transforma en ayuda concreta para colegas que lo necesitan. Nos emociona constatar que somos un colegio que se cuida y se acoge en las situaciones de mayor vulnerabilidad, cuando una mano amiga puede marcar la diferencia y ayudarnos a levantarnos», agrega la Dra. Chartier.

A lo largo de los años, el Premio a la Solidaridad ha tenido distintas expresiones. En esta oportunidad, fue la propia contingencia la que permitió resignificar este reconocimiento, transformando esos recursos en ayuda concreta para quienes más lo necesitaban.
«Más allá del aporte económico, este apoyo envía un mensaje profundo a quienes hoy sufren las consecuencias del sistema frontal: el Colegio Médico está presente y se preocupa de sus colegiados. Nos interesa su bienestar integral, no sólo la defensa frente a situaciones laborales adversas. Somos un colegio humano, cercano y solidario, que acompaña en los momentos difíciles», concluye la Dra. Claudia Chartier.