Los médicos y la creación artístico

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Dr. Oscar Román A.

Han pasado los años ejerciendo la profesión y solo en forma tangencial me había interesado e investigado las posibles pasiones artísticas de mis colegas. Tal vez el primer contacto personal fue con mi amigo y compañero de curso Benjamín Basso, que en largas trasnochadas pintaba paisajes y desnudos femeninos. Nunca expuso sus obras, tal vez porque las creía incipientes o poco destacadas, y, muy probablemente, porque las ejecutaba como un hobby.

En el transcurso de mi actividad profesional, no mantuve un interés marcado en las expresiones artísticas de mis colegas, aunque supe ocasionalmente de algunas. Pero, afines de los años 90, un artículo de mi amigo Dr. Alejandro Goic en la Revista Médica de Chile, hacía mención de la escasa o nula preocupación de la actividad docente de las Escuelas de Medicina nacionales respecto a acciones artísticas, sociales y humanitarias de los estudiantes, en gran medida debido a falta de interés de los docentes y a las escasas posibilidades de tiempo en el exhaustivo horario de los currículos.

Posteriormente, en lo que llamo la crisis de los 60 años, cuando uno mira hacia atrás a lo realizado o dejado de hacer, descubrí que a mi lado transcurría todo un conjunto de actividades artísticas en el mundo de mis colegas.

¿Cuáles son o han sido los médicos contemporáneos que he podido encontrar en actividades artísticas diversas? No voy a repetir a quienes el distinguido Profesor Amador Nehgme detalla en su libro “Los escritores médicos chilenos”, sino solo a quienes he podido conocer personalmente o a sus obras presentadas en las últimas 50 décadas. Paso a mencionarlos sin ningún orden de jerarquía, importancia ni cronología.

Historiadores, como Don Camilo Larraín y su Historia de la Sociedad Médica de Chile; Marcelo Miranda con sus semblanzas históricas de médicos artistas (o artistas médicos, que también es posible); Hernán Sudy, con su Historia de Chile; Carlos Carvajal, conmigo: Historia del Colegio Médico de Chile; Mario González y Sra (también médica), con su Historia de la Medicina en Aysén; Jaime Carvajal con La Obstinada presencia en Reflexiones de un médico rural sobre la medicina; Carlos Montoya con La Salud Mundial 1190-2010; Marcelo Miranda, con su libro Historia del Arte y de la Medicna; Brinner A. y Román O., con Ideología y Política en el siglo XXI; Juan A. Durán: Píldoras de historia médica; Carlos Eggers y la Colectividad alemana en relación a la 2ª Guerra Mundial.

Pintores, como G. Guirardi B y filósofos y especialistas en ética, como Fernando Novoa, con Ética y Medicina; Hernán Sudy con Preludio filosófico; Alejandro Goic, con El fin de la Medicina; Miguel Kotow, con su Introducción a la Bioética; Lavados y Serani con Ética Clínica: fundamentos y aplicaciones; Armando Roa, con Bioética; Fernando Lolas con Filosofía y Ética; Luis Martínez con Justicia y Medicina pública.

Músicos, Dra. Patricia Ancic, concertista en piano; Dr. L. Avendaño, guitarrista; Drs Isaac Icekson, violinista y su hijo, médico, también concertista en violín; Dr. Mario Penna, concertista.

Cronistas: A. Gelletti y otros, con Vivencias de Pediatras Penquistas; R Puentes y A Galletti: Vivencias de Médicos Generales de Zona en el Chile de ayer; Victor Oñate: Sobreviví al Bombardeo de la Moneda; Claudio Sepúlveda: Irak Milenario. Cuentos: Alfredo Thumala: Al final del camino. Poesía: Felix Muñoz Canto: Páginas tardías, Alejandro Illanes. Novela: Beltrán Mena con Tubab (viaje en África).

Es sorpresivamente una larga lista y estoy cierto que puede ser mayor, porque posiblemente no he encontrado otros autores, por lo que les pido disculpas por no haberlos nombrado.

Concluyo reproduciendo lo que expresa M. Miranda en una carta a la Revista Médica de Chile; “sería interesante poder evaluar si realmente ejercer la medicina lleva a un mejor logro artístico o viceversa, y así incentivar a que alguna disciplina artística forme parte regular de los planes curriculares de la formación de un médico”.