Operativos COLMED: Salud entre las cenizas

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Tras los incendios forestales que golpearon a Penco y Lirquén, un operativo médico coordinado por el Colegio Médico desplegó a decenas de profesionales en hospitales, CESFAM y albergues. En medio de las pérdidas materiales y el cansancio de las familias, la medicina volvió a abrir un espacio de dignidad y a recordar que incluso en las tragedias la comunidad se organiza para cuidar.


Por Daniela Zúñiga Ríos

El 17 de enero de 2026 marcó uno de los momentos más críticos del verano en la Región del Biobío. Ese día comenzaron a multiplicarse los focos de incendios forestales que, en pocas horas, se propagaron hacia zonas habitadas de la provincia de Concepción. Ante el rápido avance de las llamas, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró Alerta Roja y activó evacuaciones mediante el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE), lo que obligó a cerca de 20 mil personas a abandonar sus viviendas en Penco y sectores aledaños.

Al día siguiente, el 18 de enero, el riesgo obligó incluso al traslado preventivo de pacientes del Hospital Penco-Lirquén. En localidades como Punta de Parra se estimó que entre el 80% y el 100% de las viviendas resultaron destruidas, mientras que en Lirquén el fuego descendió desde los cerros hasta el mar, afectando gravemente barrios completos y dejando a cientos de familias damnificadas.

La urgencia era clara: el humo, el calor y las cenizas no sólo habían dañado viviendas. También habían afectado la salud ocular de muchas personas. Frente a ese escenario de emergencia comenzó a desplegarse un operativo médico que, aunque pequeño frente a la magnitud de la tragedia, buscaba devolver algo esencial: la posibilidad de recuperar atención médica y, en muchos casos, volver a ver.

“En tiempos de dificultad y catástrofe hay gente que se dedica a hablar y a criticar y hay otra gente que trabaja. Aquí nosotros pudimos contar con un grupo de oftalmólogos de Santiago que han venido a apoyar con un grupo de tecnólogos y otros profesionales para hacer un operativo oftalmológico”, señala el doctor Álvaro Llancaqueo, presidente del Colegio Médico Concepción y uno de los coordinadores del operativo oftalmológico realizado los días 24 y 25 de enero en la zona.

La iniciativa fue resultado de una coordinación que, en pocas horas, logró reunir a distintas instituciones del sistema de salud. El Colegio Médico —tanto a nivel nacional como regional— articuló el trabajo junto al Servicio de Salud Talcahuano, la Sociedad Chilena de Oftalmología, hospitales locales, universidades, tecnólogos médicos y organizaciones colaboradoras.

Médicos oftalmólogos, tecnólogos médicos, enfermeras y voluntarios se desplegaron para brindar atención en hospitales, centros de salud y albergues. Algunos habían llegado desde Santiago; otros eran profesionales de la zona que, tras jornadas intensas en sus propios centros asistenciales, decidieron sumarse al operativo.

El doctor Denis Cortés, oftalmólogo de Red Salud UC Christus y del Hospital Sótero del Río, fue uno de los especialistas que viajó para participar en el despliegue.
“Logramos llevar más de 20 voluntarios desde Santiago a la región. Localmente tuvimos un apoyo muy importante de todos los colegas del equipo de salud visual de Concepción y del hospital de Lirquén”, recuerda.

El operativo se organizó en distintos puntos de atención: el Hospital Penco-Lirquén, el CESFAM de Penco, el CECOSF Punta de Parra y varios albergues habilitados para recibir a las familias afectadas.

La logística implicó trasladar equipos clínicos, insumos, medicamentos y marcos ópticos. También requirió algo menos visible, pero igual de importante: coordinación entre profesionales que, en muchos casos, no se conocían previamente y que debieron trabajar como un solo equipo.

Solidaridad en terreno

El operativo se concentró en evaluaciones oftalmológicas completas y en la reposición de lentes para quienes los habían perdido durante la emergencia.

El doctor Patricio Meza, oftalmólogo, expresidente del Colegio Médico y uno de los participantes del operativo, explica la motivación detrás de la iniciativa: “Sabemos lo importante que es para las personas que lo han perdido todo y, entre todas las cosas que han perdido, han perdido sus lentes, sus tratamientos oftalmológicos, una serie de otros elementos. Eso nos motivó a venir lo antes posible, justamente para evaluarlos y restituirles los lentes”.

Durante las jornadas de atención se realizaron evaluaciones visuales, mediciones ópticas y selección de marcos. El resultado fue concreto: 246 personas recibieron lentes ópticos donados por ópticas de la Región del Biobío, tras ser evaluadas por los equipos médicos.
La doctora Alejandra Varas, oftalmóloga del Hospital Regional de Concepción, explica que el objetivo inicial fue levantar un diagnóstico rápido de las necesidades de salud visual de la comunidad. “Esta fue una evaluación inicial. La idea fue hacer un catastro y apoyar en la entrega de lentes porque es algo vital. Sin lentes no vemos, no leemos”, subraya.

Por su parte, la doctora Andrea Castillo, oftalmóloga del Hospital Penco-Lirquén, lo resume así: “Estuvimos desplegados en todos los centros de salud, en el CESFAM de Penco, en los albergues y en Punta de Parra. Tratamos de llegar a las personas que perdieron sus lentes y sus tratamientos con ocasión de esta emergencia”.

Historias que dan sentido

Rosa Matus, vecina de Lirquén, fue una de las beneficiarias del operativo. Como muchas otras familias de la zona, perdió su casa durante los incendios y también sus lentes.
La pérdida puede parecer menor frente a la destrucción de viviendas, pero para muchas personas significa perder algo fundamental en la vida cotidiana. Sin lentes, tareas simples como leer, desplazarse o reconocer rostros se vuelven difíciles.

“Es hermoso, porque es una ayuda a nosotros que se nos quemaron los lentes. Yo no veo nada sin lentes”, cuenta.

Esa necesidad explica la urgencia con que muchas personas acudieron al operativo. En medio de la reconstrucción de sus vidas, recuperar la visión también significa recuperar cierta autonomía, fundamental para reconstruirse tras la catástrofe.

Cuando la ayuda permanece

Para el Colegio Médico, el operativo en Penco-Lirquén no se entiende como una intervención puntual.

Tras los incendios, el gremio mantuvo un contacto permanente con los Consejos Regionales y con autoridades locales para coordinar acciones de apoyo alineadas con las necesidades levantadas desde los territorios.

En ese contexto se impulsó una campaña solidaria destinada a apoyar a funcionarios y funcionarias de salud del CESFAM Lirquén que también resultaron damnificados por los incendios.

La experiencia recogida en emergencias anteriores permitió definir que la donación de recursos económicos era la forma más eficiente de apoyo, ya que permite responder con mayor rapidez a las necesidades reales de las personas afectadas.

La respuesta del gremio no tardó en llegar. La campaña permitió reunir más de 14 millones de pesos, recursos que beneficiarán a 13 familias de funcionarios y funcionarias del recinto.
La entrega de las ayudas se está coordinando entre el Colegio Médico nacional, el Regional Concepción y profesionales de trabajo social y referentes de salud funcionaria del CESFAM Lirquén, con el objetivo de asegurar que los recursos lleguen de manera oportuna a quienes hoy enfrentan el desafío de reconstruir sus vidas.

Porque en medio de la emergencia, muchos de quienes sostienen el sistema de salud también resultaron afectados.