Dra. Dora Silva Martínez, Médica Destacada 2026: “La mayor recompensa está en el agradecimiento de una paciente”

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Durante su carrera ha sido testigo de importantes avances en la medicina, especialmente en el desarrollo de nuevas tecnologías diagnósticas y tratamientos con evidencia científica. Sin embargo, advierte que esos progresos no han ido acompañados de una mejora equivalente en la capacidad del sistema para responder a la creciente demanda.


Por Patricio Azolas Álvarez

Con casi cuatro décadas dedicadas a la salud pública, la obstetra y ginecóloga Dra. Dora Silva Martínez recibió el Premio Nacional a la Médica Destacada 2026, reconocimiento otorgado por el Colegio Médico de Chile a una trayectoria marcada por el compromiso con la atención pública, el trabajo gremial y la defensa de una medicina centrada en las personas.

Lejos de atribuir el reconocimiento exclusivamente a su labor individual, la especialista señaló que su carrera ha sido el resultado del esfuerzo colectivo. “Este no es un premio a una persona, es un premio a un equipo”, afirmó, convencida de que ningún médico construye su camino en solitario.

Su historia en la medicina comenzó en 1972, cuando ingresó a estudiar en la entonces sede norte de la Universidad de Chile. Aunque reconoce que a los 17 años aún no tenía completamente definida su vocación, la cercanía de la universidad con la comunidad y el contexto social de la época terminaron por consolidar un compromiso que la acompañaría durante toda su vida profesional.

Gran parte de esa trayectoria se desarrolló en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, experiencia que, asegura, le enseñó el valor del trabajo en equipo, la perseverancia frente a la escasez de recursos y la satisfacción que produce resolver con éxito los problemas de salud de las personas. “La mayor recompensa está en el agradecimiento de una paciente o en una sonrisa que demuestra que pudimos ayudar”, señaló.

A su juicio, las listas de espera, la falta de infraestructura adecuada y las limitaciones de recursos continúan afectando la calidad de la atención, situación que también dificulta la permanencia de especialistas en el sistema público. Sin embargo, sostiene que la principal deuda sigue siendo ofrecer una atención oportuna y digna para las mujeres.

Su compromiso también se ha expresado en el ámbito gremial, como primera presidenta del Departamento de Salud Pública del Colegio Médico Valparaíso, donde impulsó un espacio de encuentro y reflexión para fortalecer el trabajo sanitario y promover el interés de nuevas generaciones por el servicio público.

La Dra. Silva también recuerda las dificultades que enfrentaron las mujeres cuando comenzó su carrera. Relata que muchas veces fueron subestimadas e invisibilizadas dentro de los espacios académicos y profesionales, aunque esas barreras nunca impidieron que perseveraran en su formación. Hoy se observan avances significativos en el acceso de las médicas a cargos de liderazgo, aunque reconoce que ese progreso ha sido fruto de años de esfuerzo colectivo.

Los primeros pasos en la medicina

Dra. Silva, ¿qué recuerda, o más bien, por qué decidió estudiar Medicina y posteriormente, elegir la especialidad de Obstetricia y Ginecología?

-Cuando me correspondía mi ingreso a la U, era muy joven, 17 años y no tenía muy clara mi elección, pero mis padres sí, y desde pequeña me pidieron que estudiara medicina y como podía acceder a la carrera, decidí intentar darles en el gusto. Ingresé el año 1972 a la sede Norte de la Universidad de Chile que tenía una intensa conexión con los tiempos que se vivían y con la comunidad, lo que me sedujo para siempre.

El Hospital Carlos Van Buren ha sido gran parte de su vida profesional. ¿Qué aprendizajes le ha dejado trabajar durante tantos años en un recinto público?

-El compromiso necesario del trabajo en equipo, la importancia de la persistencia a pesar de la adversidad de los pocos recursos, la satisfacción de reconocer en un agradecimiento, una sonrisa, que se logró solucionar un problema con éxito.

Desde que comenzó a ejercer la medicina hasta hoy, ¿cómo ha cambiado la salud de las mujeres y cuáles considera que han sido los avances más relevantes?

– Desde mis inicios, hace casi 40 años, la salud de las mujeres ha cambiado mucho, especialmente gracias al desarrollo de recursos biotecnológicos, al acceso a estudios por imágenes que permiten diagnósticos oportunos y a tratamientos con evidencia de claros beneficios. Desafortunadamente, no ha sido un crecimiento simétrico con las necesidades que actualmente tensionan la atención de las pacientes, que se manifiestan en las listas de espera.

«El trabajo en una institución pública, con todas las carencias que puede haber, es de una gran retribución en lo personal y eso te acompaña toda la vida»

Reconocimiento a su trayectoria profesional y gremial

Creado por el Colegio Médico de Chile, el Premio Médica Destacada Dra. Michelle Bachelet Jeria distingue cada año a una médica colegiada cuya trayectoria profesional, académica o gremial haya contribuido de manera significativa al avance de la salud y al bienestar de la sociedad, con especial énfasis en la equidad de género. El reconocimiento busca visibilizar el aporte de las mujeres a la medicina chilena y se entrega en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Este 2026, recayó en la Dra. Dora Silva Martínez.

¿Qué sintió cuando supo que había sido elegida Médica Destacada 2026?

-Una gran e inesperada sorpresa. También un gran pudor pensar en qué responder a mis colegas y conocidos si me preguntaban el porqué, ya que siempre sentí y siento que hacía lo que tenía que hacer y punto. Después, alegría, satisfacción de proyectar en mi entorno una imagen de haberlo hecho bien.

En este homenaje, realizado en las dependencias del nuevo edificio gremial, en su discurso usted manifestó que: «Este no es un premio a una persona, es un premio a un equipo» ¿Por qué era importante transmitir ese mensaje?

-Porque es así, siempre vas siguiendo ejemplos que te iluminan un camino en el cual no vas sola, te acompañan otras y otros que participan de tu quehacer y ayudan a cumplirlo y mejorarlo. Asimismo, dedico este reconocimiento, además de mi familia, a algunos docentes y colegas y quiero mencionar al Dr. Mario Valenzuela, como mi mentor y quién me inició en la especialidad que escogí, y la Dra. Liliana Alonso con quien hice turno por años; una mujer con conceptos feministas que en esos años eran raros de encontrar y que fue un ejemplo en el desempeño con empatía, pero especialmente quiero mencionar a quienes tuvieron la visión y el empeño de mejorar de verdad las condiciones de vida y de salud de este país, impulsando el Servicio Nacional de Salud , el Dr. Salvador Allende y el Dr. Eduardo Cruz Coke.

«Este no es un premio a una persona; es un premio a un equipo»

La tarea pendiente de la salud pública

Después de años de ejercicio profesional y sobre todo en el sector público de salud ¿qué considera que sigue siendo la principal deuda de este sistema con las mujeres?

-Sigue siendo la oportunidad y dignidad de su atención, compartida por el equipo de salud, entornos fríos, pequeños, largas esperas. La principal deuda sigue siendo la oportunidad y dignidad de la atención. Persistimos pese a la adversidad: entornos poco dignos, falta de pabellones, espacios e insumos que nos permitan desarrollar adecuadamente nuestro trabajo. Esto hace que los especialistas migren al área privada buscando mejores condiciones para desarrollar su trabajo, incrementando las listas de espera.

La relación entre médicos/as y pacientes ha cambiado mucho en las últimas décadas. ¿Cómo observa esa evolución y qué cree que nunca debería perderse?

-La relación, gracias a la humanización impulsada por la bioética, ha permitido una relación más horizontal, reconocer al paciente como un otro u otra con autonomía y derechos, el paciente como el centro del cuidado y la atención.
Nace una dirigenta gremial.

Usted ha desarrollado una importante labor gremial en todos estos años. ¿Qué le aportó esa experiencia como médica y como persona?

-Ver el compromiso profesional desde una perspectiva colectiva y macro, donde se reconocen los problemas sanitarios y las dificultades para resolverlas, y como el trabajo médico, más allá del box de atención, puede coordinar y orientar esfuerzos en su solución.

En este contexto, fue la primera presidenta del Departamento de Salud Pública del Colegio Médico Valparaíso. ¿Qué significado tuvo asumir ese desafío?

-El fundar y presidir el Departamento de Salud Pública del Colmed Valparaíso ha sido un importante hito en el aspecto gremial de mi trabajo. Nació con un importante grupo de colegas y de profesionales del ámbito sanitario, a partir de un hecho muy lamentable que reveló los graves problemas de la salud pública de nuestra región. Este espacio pretendía acoger a los colegas, darles un punto de encuentro, de reflexión y de formación que los atrajera, en especial a los futuros colegas a la atención en el sistema público y así colaborar a disminuir la brecha de recursos de equipos sanitarios en el sistema público de salud.

«El paciente es lo más importante. Debemos estar al día en los conocimientos, pero eso pierde valor si no va acompañado de un trato humanizado»

Desde su experiencia, ¿qué rol debe seguir desempeñando el Colegio Médico frente a los desafíos sanitarios que vive el país?

-El Colegio Médico debe mantener su presencia en el ámbito nacional. Representar los problemas sanitarios del país y siempre resolverlos en forma inclusiva y equitativa para la población.

El liderazgo de la mujer en salud

Cuando usted comenzó su carrera, eran pocas las mujeres que ocupaban espacios de liderazgo. ¿Con qué barreras se encontró?

-Hace muchos años, en mi época, éramos ninguneadas, poco respetadas (nos preguntaban si sabíamos hacer queques, en forma socarrona), invisibilizadas (tuve un profesor, monitor en semiología que nunca me dirigió la palabra, ni siquiera para saludar ni despedirse) Era una situación muy desagradable, pero no fue impedimento para que las mujeres persistiéramos en nuestro objetivo de formarnos como médicas. Afortunadamente hoy en día existen más oportunidades, lo hemos ganado y no sin dificultad.

Dra. Silva, usted ha sido reconocida también por impulsar el liderazgo femenino. ¿Qué mensaje les daría a las nuevas generaciones de médicas?

-Las actuales generaciones tienen un talento y un ímpetu que no teníamos, no creo que tenga mucho que decirles, salvo que se incorporen al quehacer gremial, que es la forma de generar colectivamente cambios en los diferentes aspectos de su quehacer profesional y personal.

La medicina suele ser una profesión muy demandante. ¿Cómo logra equilibrar la vida profesional con la personal? ¿Qué disfruta hacer cuando no está trabajando?

-En mi época el equilibrio no era fácil, debíamos trabajar largas jornadas para un ingreso suficiente. Actualmente y gracias a los dirigentes del Colmed Nacional, como el Dr. Accorsi esto ha cambiado, ya que las movilizaciones del 2002, dirigidas por él, lograron grandes beneficios que persisten hasta ahora, lo que hace más fácil este equilibrio. Me gusta leer, compartir con mis personas queridas, en especial mi familia.

Una mirada al futuro sanitario del país

Pensando en la próxima década, ¿cuáles cree que serán los grandes desafíos que enfrentará la medicina chilena?

-El gran desafío es desarrollar el acceso Universal a un sistema que pueda cumplir con los objetivos del cuidado que nuestra población necesita.

Y si pudiera dejar una enseñanza a quienes hoy están iniciando su formación médica, ¿cuál sería? Y ¿cómo le gustaría que la recuerden?

-El paciente es lo más importante, por ello debemos estar al día en los conocimientos, para su adecuado cuidado, pero esto pierde valor si no va acompañado de un trato humanizado que considere la opinión y la autonomía de los pacientes. Me gustaría que me recordaran como una persona con valores, capaz de entregarse a su desempeño profesional con amor y respeto.

Finalmente, ¿qué significado tiene para usted haber dedicado su vida al servicio de la salud pública chilena?

-Nunca me planteé otra opción. Fue un compromiso permanente, sin objeciones ni segundas opciones, que me trajo grandes satisfacciones. El trabajo en una institución pública, con todas las carencias que puede haber, es de una gran retribución en lo personal y eso te acompaña toda la vida.


Una vida dedicada a la salud pública

Obstetra y ginecóloga formada en la Universidad de Chile, la Dra. Dora Silva Martínez realizó su especialización en la Universidad de Valparaíso y posteriormente se perfeccionó en patología mamaria. Ha desarrollado prácticamente toda su carrera en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, donde integra desde hace más de dos décadas la Unidad de Patología Mamaria. Es profesora asociada del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valparaíso y cuenta con un magíster y diplomados en bioética y humanización del trato en salud. Su trayectoria también ha estado marcada por una activa labor gremial en el Colegio Médico Regional Valparaíso, donde ha ejercido diversos cargos directivos y presidió el Departamento de Salud Pública.