Probidad en la encrucijada: Ética médica y confianza pública tras el escándalo de las licencias

1166

La reciente crisis provocada por el mal uso de licencias médicas no solo tensionó la relación entre instituciones, médicos y ciudadanía. También nos confronta con una pregunta de fondo: ¿qué significa actuar con probidad en la medicina hoy? Este reportaje recorre el impacto del informe de la Contraloría, las respuestas del Colegio Médico, la mirada de expertos y el imperativo de recuperar la confianza en uno de los instrumentos más sensibles del sistema de salud chileno.


Por Marcos Santis Hernández

El 20 de mayo explotó la bomba, con la publicación del noveno Consolidado de Información Circularizada (CIC) de la Contraloría General de la República (CGR) que denunciaba que más de 25 mil funcionarios públicos viajaron fuera del país, estando con licencia médica. Para esos funcionarios se emitieron 35.585 permisos, de los cuales un 69% corresponden a usuarios de Fonasa y un 31% de Isapres.

El CIC revela que entre 2023 y 2024, 25.078 funcionarios públicos o de entidades que cumplen esa función a nivel nacional habrían incumplido el periodo de reposo indicado en su licencia médica, por haber viajado fuera del país durante ese mismo lapso o parte de él. Las salidas y/o entradas al país se realizaron principalmente entre septiembre y diciembre y 13 Servicios concentran el 25% de los 35.585 permisos médicos emitidos.

De ahí en más este escándalo no paró, la CGR ha estado aportando periódicamente con nuevos CIC que abordan una nueva arista del caso licencias: “Contraloría detecta que médicos usaron licencia médica para asistir partos en clínicas privadas”, “Contraloría imparte instrucciones sobre sumarios por casos de licencias médicas”, “Contraloría detecta falencias en gestión de la SUSESO”, CIC 12: “Contraloría advierte que sector municipal pagó $388 mil millones por licencias médicas durante 2024” y CIC 13: “CGR verifica que 3.500 funcionarios presentaron licencias emitidas por médicos investigados por fraude”.

Probidad y ética médica

El cruce de información confirmaba un secreto a voces, pero que hasta ese minuto parecía imposible de comprobar. La frase “tirar licencia” estaba acompañada de un pacto social tácito, avalado por una parte de la sociedad más grande de lo que se creía, que dejaba ver el origen fraudulento de un instrumento cuyo origen tiene otro fin. La licencia médica es un documento otorgado por profesionales de la salud (médico-cirujano, cirujano-dentista o matrona), que permite al trabajador enfermo ausentarse o reducir su jornada laboral, y que, cumpliendo ciertos requisitos, otorga derecho a subsidio o remuneración.

En la Encuesta Nacional de Salud 2024, elaborada por IPSOS/UNAB, ya se veía esta tendencia. El estudio señala que el 65% de los encuestados encontraba “aceptable frente a determinadas circunstancias…” o “inaceptable en cualquier situación, pero no es un delito” comprar o conseguir una licencia médica. A su vez, el 51% señaló que conoce a alguien que consiguió o compró una licencia sin estar enfermo. La sensación ciudadana de facilidad en el acceso es otro de los indicadores que llamaba la atención.

Médicos enviados a ética

La palabra «probidad» proviene del latín «probitas», que significa honradez, integridad, rectitud de ánimo y buen comportamiento. En esencia, se refiere a la cualidad de ser honesto e íntegro, tanto en el ámbito público como privado.

La Encuesta de la OCDE sobre los determinantes de la confianza 2024, que se llevó a cabo en 30 países miembros durante los meses de octubre y noviembre de 2023, explora las percepciones de las personas sobre diferentes instituciones públicas del país y el grado en que confían en su gobierno.

En comparación con el promedio de los países OCDE, Chile se encuentra por debajo en términos generales de confianza institucional. Sin embargo, la categoría “Otras personas” -que representa la confianza interpersonal- muestra que cerca del 50% de la población declara tener una confianza alta o moderadamente alta en sus semejantes (según una escala de 6 a 10), superando ampliamente a instituciones como el Gobierno Nacional, los Tribunales, los Medios de Comunicación, el Congreso o los Partidos Políticos.

¿Qué nos dice esto? Que, en un contexto de fuerte deterioro institucional, aún persiste un valioso espacio de confianza interpersonal que puede -y debe- ser resguardado, especialmente en la relación entre pacientes y profesionales de la salud. En ese escenario, la ética médica cumple un rol clave: actúa como puente entre la confianza interpersonal y la reconstrucción de la legitimidad institucional.

Compromiso institucional con la probidad

La problemática de las licencias médicas ha sido, desde hace años, un tema prioritario en las agendas de las distintas Mesas Directivas Nacionales del Colegio Médico. El COLMED ha hecho uso de todos los espacios de incidencia -tanto en la opinión pública como en los distintos Poderes del Estado- para exponer la visión del Gremio, siempre desde una postura centrada en la defensa de los principios éticos, el respeto al debido proceso y la protección del derecho a la salud de las personas.

«Como Colegio Médico, condenamos con firmeza cualquier práctica contraria a la ética profesional y reiteramos nuestro compromiso irrestricto con una medicina ejercida con probidad, responsabilidad y apego a la lex artis».

Dra. Anamaría Arriagada,
Presidenta Colegio Médico de Chile

Cronología de las gestiones

“Tras la explosión de este escándalo, que atenta contra la confianza pública y desvalorización de la licencia médica, la emisión fraudulenta de licencias médicas no solo afecta el prestigio de la profesión, sino que también socava la confianza en un instrumento clave para el resguardo de la salud y la recuperación de las personas. Como Colegio Médico, condenamos con firmeza cualquier práctica contraria a la ética profesional y reiteramos nuestro compromiso irrestricto con una medicina ejercida con probidad, responsabilidad y apego a la lex artis”, ha señalado en múltiples ocasiones la máxima autoridad del Gremio, Dra. Anamaría Arriagada.

El Colegio Médico de Chile (COLMED) ha firmado un convenio antifraude con la Fiscalía Anticorrupción para abordar el problema del uso fraudulento de licencias médicas y optimizar la colaboración entre ambas instituciones. Este convenio incluye la creación de un canal directo de comunicación con el Ministerio Público y una mesa de trabajo con la COMPIN, SUSESO y el Consejo de Defensa del Estado. El objetivo principal es prevenir el fraude y mejorar la derivación de casos donde se cometan delitos relacionados al uso fraudulento o venta de este instrumento.

La Mesa Directiva Nacional ha instruido a todos sus consejos regionales constituir y fortalecer sus Tribunales de Ética. “El objetivo de este mandato es involucrarnos activamente en la identificación de faltas graves a la ética y a la probidad, de modo que, a medida que se conozcan los casos, podamos derivarlos a nuestros Tribunales de Ética. Dado el volumen y la magnitud de esta situación, era fundamental que el Colegio estuviera preparado para actuar. Hoy, todos los tribunales están operativos para iniciar procesos contra aquellas médicas y médicos que, eventualmente, hayan infringido nuestro Código de Ética. Hasta ahora, hemos enviado a nuestros Tribunales a 75 colegas. Cabe recordar que los tribunales son organismos independientes; nuestro rol es remitir los antecedentes para que en esa instancia se esclarezcan los hechos”, señala la Dra. Arriagada.

La necesidad de actualizar el Código de Ética del Colegio Médico de Chile ya había sido planteada por la actual directiva durante su campaña, especialmente en relación con temas valóricos como el aborto y la eutanasia. Sin embargo, la reciente crisis por el mal uso de licencias médicas ha acelerado este proceso, reforzando la urgencia de revisar los principios que rigen el ejercicio profesional en el país.

“Este compromiso fue parte de nuestro programa, con el objetivo de profundizar la reflexión de nuestra profesión en torno a los conflictos de interés, un ámbito en el que el Colegio aún tiene tareas pendientes. El Departamento de Ética se encargó de construir las bases de la licitación, entendiendo que se trata de un trabajo complejo. El proyecto fue adjudicado a un centro especializado en ética y está pronto a comenzar. El proceso contempla la participación de médicas y médicos, tanto colegiados como no colegiados, de todas las regiones del país. Se aplicarán distintas metodologías cualitativas -como grupos focales y entrevistas- que permitirán revisar y actualizar de manera integral nuestro Código”, señala la presidenta nacional.

Esta iniciativa se enmarca en un trabajo colaborativo con otros colegios profesionales, como los de abogados e ingenieros, con el objetivo de impulsar la discusión sobre la recuperación de la tuición o resguardo ético de la profesión, como herramienta clave para enfrentar los desafíos actuales del desempeño en cada disciplina.

El Colegio Médico de Chile organizó el curso “Correcta emisión y uso de licencias médicas”, como parte de los compromisos asumidos por su Mesa Directiva Nacional para enfrentar de manera responsable la crisis provocada por el uso indebido de este instrumento. La iniciativa responde también a los cambios introducidos por la Ley N°21.746 (mayo de 2024) y tiene por objetivo entregar herramientas teóricas y prácticas para que médicas y médicos comprendan el nuevo marco legal, los criterios de fiscalización y los principios éticos que deben guiar la emisión de licencias. La convocatoria alcanzó 6.500 inscritos.
Asimismo, durante julio, la Mesa Directiva Nacional llevó a cabo una Consulta Nacional sobre licencias médicas y medidas para reformular el Subsidio de Incapacidad Laboral (SIL). El objetivo fue construir una propuesta gremial que será presentada a las autoridades, en el marco de la reforma de este importante instrumento. Más de seis mil médicas y médicos de todo el país respondieron la encuesta, evidenciando un amplio respaldo gremial a medidas concretas para prevenir el mal uso del sistema y resguardar la integridad del instrumento.

En total, fueron 11 propuestas las que contaron con más del 80% de aprobación, entre las que destacan: la prohibición de la autoemisión de licencias médicas, otorgar atribuciones al Ministerio Público para utilizar agentes encubiertos e investigar ofertas ilegales en redes sociales, así como eliminar los días de carencia. Además, un 40% de los encuestados indicó que su práctica profesional se ha visto afectada por el actual contexto de sospecha y estigmatización.

“Hoy estamos inmersos en una situación compleja y muy sensible para el gremio: el fraude en licencias médicas, la venta ilegal de licencias, el incumplimiento del reposo indicado. Todo esto nos golpea directamente. Por eso, es importante que, paralelamente, avancemos también en otro frente: este proceso participativo que ya está en marcha, y que cobra aún más sentido considerando que el Ministerio de Salud está próximo a presentar su propia propuesta de reforma al subsidio. Como Colegio, queremos contar con una directriz clara y representativa para incidir con responsabilidad y visión médica en ese debate”, argumenta la Dra. Anamaría Arriagada, presidenta nacional del COLMED.

El valor social de la licencia médica

Desde una mirada introspectiva, es posible afirmar que con el paso de los años hubo factores en distintas áreas del ejercicio de la medicina que se fueron dejando de lado y que permitieron que el instrumento fuera perdiendo valor o se banalizara. Ahora, la problemática radica en cómo blindar un instrumento tan relevante sin caer en la criminalización del ejercicio médico.

Para el Académico del Instituto de Sociología de la PUC, Beltrán Undurraga, este escándalo de las licencias médicas abre una gran interrogante. “¿Por qué tanta gente opta por hacer algo que sabe que está reñido con la ley y las normas sociales? Las explicaciones podrían ir desde la idea que se trata de un rasgo cultural, validado en que ´el chileno´ es en esencia un pillo que astutamente saca provecho de la buena fe del resto; hasta una reflexión sobre cómo nuestra sociedad no está abordando las necesidades de salud básicas que esas licencias médicas ´truchas´ vienen a satisfacer”, reflexiona el sociólogo.

“Respecto a lo segundo, se trata de una práctica que lesiona la fe pública, es decir, que compromete la confianza y credibilidad que le conferimos a documentos cuyas declaraciones tienen que ser consideradas como válidas y auténticas para que la vida social pueda sostenerse. Si el ciudadano percibe que esa fe pública es violada de manera generalizada, entonces se vuelve muy difícil tener expectativas normativas a nivel colectivo, la desconfianza en las instituciones se profundiza, y se profundiza lo que en sociología llamamos “anomia”; es decir, la ausencia o erosión de normas capaces de contener aquellos impulsos individualistas que hacen imposible la vida en común”, concluye Undurraga.

«¿Por qué tanta gente opta por hacer algo que sabe reñido con la ley? Las explicaciones podrían ir desde que se trata de un rasgo cultural, hasta una reflexión sobre cómo nuestra sociedad no está abordando necesidades básicas que esas licencias vienen a satisfacer».

Beltrán Undurraga,
Académico Instituto Sociología PUC

Ejercicio de introspección que también ha manifestado la Asociación de Facultades de Medicina de Chile (ASOFAMECH), respecto al enfoque curricular de la academia. “Actualmente, no solo en medicina, sino en el mundo universitario en general, se observa una tendencia a relegar las humanidades en favor de un enfoque centrado casi exclusivamente en la ciencia y la tecnología. Esta reducción del componente humanista en la formación médica debilita la capacidad de reflexión crítica sobre la propia profesión. Por ello, es fundamental promover, desde la etapa formativa, la incorporación de cursos de ética y filosofía de la práctica médica en la malla curricular, con carácter transversal y continuidad a lo largo de toda la carrera, incluyendo también la etapa de postgrado”, señala el Dr. Antonio Orellana, Presidente de ASOFAMECH.

«Es esencial que, en el proceso de corrección y
mejora del sistema, se garantice que los derechos de los pacientes no se vean afectados y que se mantenga el acceso equitativo y oportuno a las licencias médicas para quienes las requieren por razones de salud genuinas».

Cecilia Rodríguez,
Directora Ejecutiva Fundación Me Muevo

Desde la sociedad civil, una de las agrupaciones de pacientes, la Fundación Me Muevo, su directora ejecutiva, Cecilia Rodríguez, plantea la importancia de resguardar el acceso legítimo al reposo médico y de promover una visión más amplia y social del problema: “Es esencial que, en el proceso de corrección y mejora del sistema, se garantice que los derechos de los pacientes no se vean afectados y que se mantenga el acceso equitativo y oportuno a las licencias médicas para quienes las requieren por razones de salud genuinas. En ese mismo sentido, es indispensable que se impulse una fuerte campaña de concientización y socialización respecto del valor que tiene la licencia médica como herramienta de resguardo de la salud y el bienestar de las personas. Esto requiere de un abordaje social que permita reforzar la confianza pública en el sistema”.

«Es fundamental promover, desde la etapa formativa, la incorporación de cursos de ética y filosofía de la práctica médica en la malla curricular, con carácter transversal y continuidad a lo largo de toda la carrera, incluyendo también la etapa de postgrado».

Dr. Antonio Orellana,
Presidente ASOFAMECH

¿Basta solo la figura de la CGR como un ente fiscalizador omnipresente para acabar con el uso fraudulento de un instrumento tan importante? “Un cambio real y profundo debe ir acompañado de una transformación en nuestra percepción moral, en las condiciones laborales, en la salud de las personas y en la vivencia de la solidaridad. Implica asumir una responsabilidad compartida respecto al uso de los recursos del país, entender que los recursos son de todos y al sentido de pertenencia a la comunidad. Ese cambio, para ser verdadero, debe nacer desde la probidad”, concluye la Dra. Anamaría Arriagada.