¿Cómo hacernos cargo de este problema?: Licencias Médicas en la mira

1055

Lamentablemente, un grupo muy reducido de profesionales y pacientes que hacen mal uso de este recurso, sumado al tratamiento mediático que se le da a este problema, afectan la imagen de las y los profesionales que hacen uso correcto de este relevante instrumento terapéutico y ponen bajo sospecha todas las licencias, perjudicando el tratamiento y recuperación de quienes lo requieren.

Por Daniela Zúñiga R.


La pandemia por COVID-19 generó un gran aumento en la emisión de licencias médicas: 6 millones en 2020; 8,5 millones en 2021 y más de 10 millones en 2022. De acuerdo a la Superintendencia de Seguridad Social, el 98,5% de profesionales de la salud emiten menos de 1.600 licencias al año; mientras que sólo el 1,5% de los profesionales superan esa cifra y el 0,1 (41 profesionales aproximadamente), emitiría más de 5 mil.

Se estima que unos 450 médicos y médicas estarían dentro de este número de profesionales calificados como “altos emisores”, pero pese a ser un número minoritario -en Chile hay cerca de 43 mil profesionales habilitados para emitir licencias-, generan costos altísimos, tanto financieros, pues emiten alrededor del 20% de las licencias médicas correspondientes al 20% del gasto de Subsidios de Incapacidad Laboral, provocando un perjuicio al sistema de entre 350 mil a 400 mil millones de pesos; como a la imagen médica y la confianza de la ciudadanía en la profesión.

Es por ello que el Colegio Médico ha rechazado pública y tajantemente la emisión fraudulenta de licencias médicas, basado no sólo en la alta emisión, sino a todo profesional que haga uso de este instrumento sin fundamento clínico. Pero, al mismo tiempo, ha sido enfático en señalar que esto es un acto médico y un derecho de las y los trabajadores, por lo que no se pueden generar desincentivos a la emisión de licencias sólo por temor, considerando su relevancia en el tratamiento y recuperación de las y los pacientes. El desafío, entonces, está en alcanzar el equilibrio en generar herramientas eficaces para perseguir a quienes incurren en delito y proteger a quienes la usan de manera correcta, que son la mayoría de las y los médicos del país.

En esa línea, la Mesa Directiva ha solicitado a la autoridad crear nuevos mecanismos que permitan perseguir y sancionar estas conductas de manera efectiva, puesto que la Ley Nº 20.585, sobre otorgamiento y uso de Licencias Médicas, ha demostrado ser insuficiente para detener esta mala práctica; junto con restituir el control ético efectivo de pares en el ejercicio de la Medicina.

El tema fue ampliamente debatido en la reciente Asamblea de San Pedro de Atacama, realizada en abril de este año, donde la Dra. Francisca Crispi, Presidenta del Colegio Médico Santiago, y el abogado jefe de la Fundación de Asistencia Legal (FALMED), presentaron el panorama actual, tanto con datos respectos a emisión y la discusión parlamentaria.

“La emisión de licencias médicas fraudulentas es multicausal. Por un lado, obviamente, está la responsabilidad de la ética del profesional y hay varias causas entre la formación y otros motivos. Y también está la facilidad que hay para hacerlo. O sea, hay una falta de fiscalización que es importante. También hay una falta de modernización que no permite pesquisar tempranamente cuando alguien emite una licencia fraudulenta. También, los sistemas de denuncia no son tan amigables y las penas no son muy altas para las personas que infringen la ley. Además, es difícil que los tribunales de justicia puedan confirmar que se hizo el delito, por lo que todas estas causas influyen en el mal uso”, resume la doctora Crispi.

En esta materia, por 62 votos a favor y dos abstenciones, la Asamblea General del Colegio Médico acordó:

  1. Establecer mesa de trabajo con COMPIN para implementar buenas prácticas en la emisión y fiscalización de las licencias.
  2. Ofrecer apoyo jurídico e integral a los médicos y médicas querellados por las ISAPRE.
  3. Establecer una estrategia activa para resguardar la tuición ética de la medicina.
  4. Sobre el proyecto que plantea modificaciones a la ley 20.585, el Colegio Médico acuerda proponer modificaciones en las sesiones pertinentes luego de consulta vía telemática al Consejo Nacional y sus instancias de apoyo técnico.
  5. Proponer ampliar la posibilidad de otorgar licencia médica a las madres, padres o cuidadores para el acompañamiento de las personas a su cuidado.

A comienzos de mayo, se conformó la mesa con la COMPIN, donde nuestro colegio está representado por la Dra. Francisca Crispi y la Dra. Alicia Fernández, presidenta de nuestro Departamento de Trabajo Médico. En la primera reunión se definió trabajar en 4 ámbitos: Invitar al Colegio a participar en las definiciones del Registro de habilitación de licencias; idoneidad de los contralores médicos; difusión de la normativa y los mecanismos para emitir licencias entre los médicos, para propender a las buenas prácticas; y revisión del Decreto 7, especialmente en relación a las recomendaciones sobre licencias para problemas de salud mental.

Pesca de arrastre

Más allá de la condena generalizada desde el gremio a la emisión fraudulenta de licencias médicas, también preocupa la persecución y el estigma que recae sobre quienes emiten licencias, especialmente desde las aseguradoras privadas, que en esta materia son juez y parte y que han recurrido en numerosas ocasiones a los tribunales para denunciar lo que suponen es un uso fraudulento de este instrumento.

“Han existido actos directamente de amedrentamiento hacia los colegas por parte de las Isapres, que se han querellado contra colegas que no han tenido ninguna emisión fraudulenta, solo con el objetivo de hacer presión para disminuir la emisión de licencias y eso obviamente tiene un efecto en amedrentar a los colegas y también va contra el justo derecho de los pacientes a la seguridad social y a el derecho al reposo en patologías que sí lo necesitan”, señala la Dra. Francisca Crispi.

Existen cerca de mil médicos querellados por las Isapres por este tema, de los cuales más de cien son representados por FALMED. Su abogado jefe, Juan Carlos Bello, cuestiona las bases de estas acciones legales: “El fundamento de ellos es precisamente el artículo 202 del Código Penal, que establece la sanción por emisión de licencia falsa. Pero el problema es que las Isapres sólo se basan en un número de licencias que ellos mismos fijan en un promedio anual de 104 licencias. Lo fijan desde un escritorio, sin entender la realidad de las distintas especialidades, de las distintas situaciones, y dicen todo lo que sea sobre 104, para nosotros es sospechoso y presentan querellas”, explica.

Asimismo, el abogado agrega que “además toman acciones paralelas, como avisarle a los beneficiarios de que estos médicos no pueden emitir licencia porque están querellados, sin que se haya comprobado nada en su contra. Entonces, más pareciera una forma de tratar de bajar el número de licencias a como dé lugar, sin considerar que en gran porcentaje estas licencias son justificadas, porque las personas están enfermas y las necesitan para su recuperación. Finalmente, generan una sensación de que emitir licencia es un delito per se, cuando en realidad no es así”.

La importancia del control de pares

La recuperación de la tuición ética ha sido promovida desde el gremio desde sus distintas directivas, tanto a nivel parlamentario, para impulsar el proyecto de Ley sobre Colegios Profesionales (Boletín 6.652-07), del año 2009, que permite hacer aplicable la Reforma Constitucional de 2005 que reconoce a los Colegios Profesionales la facultad para reconocer las reclamaciones que se interpongan sobre la conducta ética de sus miembros. Y también, en ambas instancias preconstituyentes, solicitando que se incorpore en la Carta Magna.

“Esto, que es un acto esencialmente médico, debe estar radicado en los pares, en el Colegio Médico, con una mirada que dé cuenta del aspecto de salud, del aspecto sanitario de este problema. Por ejemplo, que las licencias que se cuestionan de psiquiatría sean evaluadas por psiquiatras. En un juicio, al final del día eso lo evalúa el tribunal y en las Isapres o la COMPIN hay médicos contralores, pero que no necesariamente tienen la misma especialidad que el médico que está siendo cuestionado, no ven al paciente, no conocen su historial, entonces, a nuestro juicio, no cumplen todos los requisitos que deberían tener para que se constituya un verdadero control. El control debería ser entre pares”, concluye el abogado jefe de FALMED, Juan Carlos Bello.

Proyecto que modifica la Ley Nº20.585 sobre otorgamiento y uso de licencias médicas

  • Busca fortalecer la capacidad fiscalizadora de las COMPIN, instituciones de salud previsional y de la Superintendencia de Seguridad Social, aumentando sus facultades y herramientas para hacer más efectivas las sanciones.
  • Aumenta las multas y periodos de suspensión para quienes emitan licencias falsas.
  • Incorpora la notificación electrónica para informar a profesionales investigados (COMPIN).

• Obliga acompañar la ficha clínica junto a la licencia emitida.