Dra. Laura Moya Díaz: un ejemplo de consecuencia

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A un año de la partida de la destacada psiquiatra, quien fuera una de las fundadoras del Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico de Chile.

Laura nació en 1927 en Temuco. Sus padres eran profesores. Egresó del Liceo 1 en Santiago e ingresó a la Escuela de Medicina de la Universida

d de Chile en 1946, recibiendo su título de Médico Cirujano en 1952. En 1955 se casó con el Dr. Andrés Bahamondes, psiquiatra, con quien tuvo 3 hijas que son también médicos y un hijo, ingeniero.
Desde niña pensaba que sería médico como su abuelo y fue muy incentivada por su madre para elegir ese camino. Los primeros años de Medicina le gustaron mucho; pero ya en tercero el sufrimiento de los pacientes la hizo entender cómo era importante saber de la biografía y el grupo social al que pertenecían, lo que determinaba en gran medida sus problemas de salud. La psiquiatría fue el ramo que más la acercaba a sus inquietudes  e hizo su formación en el Hospital y la Clínica Psiquiátrica. Desde ahí hizo clínica, docencia e inició su trabajo con las comunidades, primero con niños y después en alcoholismo junto con el Dr. Juan Marconi. Con él y el Dr. Leonardo Muñoz realizaron un gran trabajo comunitario en el área Sur al alero del Hospital Barros Luco donde crearon el Servicio de Psiquiatría y la docencia. Después de la Reforma Universitaria fue nombrada profesora auxiliar.

Volvió al Hospital Psiquiátrico, realizando desde ahí docencia en salud mental, llevando a los alumnos a Renca, población que estaba muy organizada, con gran participación de la población en el policlínico. Laura se entregó totalmente a la capacitación en salud de los pobladores, ayudada por el policlínico, sobre todo por su subdirectora, Dra. Haydée Palma y la iglesia. Ya en 1973, con el grupo de médicos y estudiantes que no adhirieron al paro, logró organizarse para mantener la atención normal en los policlínicos del área.
Por estas razones, después del golpe militar fue exonerada. El nuevo director, Dr. Claudio Molina, la acusó de extremista y la amenazó con fusilarla junto a la Dra. Ivette Claudet. Su marido también fue exonerado. Se vieron obligados por primera vez a hacer atención privada. Pero muy luego empezaron a atender a otros perseguidos políticos al alero del Comité Pro Paz de las iglesias cristianas y de la Vicaría de la Solidaridad. Desde 1980 trabajó en CODEPU (Corporación de Defensa de los Derechos del Pueblo) desde donde nuevamente hizo trabajo comunitario, capacitando a los pobladores, organizando la atención de salud en las tomas de terreno, acompañándolos durante las protestas de esos años. Todo este trabajo incansable le significó también a ella ser perseguida por la dictadura, con seguimientos, amenazas y finalmente la tomaron detenida en 1982.
Poco antes, el Colegio Médico se había democratizado. Con su apoyo, un grupo de médicos del capítulo AMEPEX ( médicos del extrasistema, exonerados)pudo hacer una campaña para lograr la liberación de Laura, como antes lo habían hecho con los doctores Almeyda, Arroyo y Castillo. En vista del éxito de estas movilizaciones se creó la Comisión de Solidaridad con Médicos Objeto de Represión como parte del Regional Santiago, para defender al gran número de médicos reprimidos y sus familias. Todavía en esos años la represión era brutal; 128.780 violaciones a los derechos humanos, 439 muertes, entre 1981 y 1988, según la Comisión Nacional de DDHH. Laura se integró a esta comisión dirigida por el Dr. Patricio Arroyo, trabajando incansablemente con los otros integrantes visitando en las cárceles y juzgados a los médicos presos, exigiendo la liberación de los detenidos, ayudando a sus familias, ayudando a los retornados; se hizo registro de los reprimidos (prisioneros, asesinados, exonerados, exiliados ) desde el Golpe Militar que nunca antes tuvieron ayuda del Colegio y más bien fueron denunciados por sus respectivos Colegios, como consta en actas de los últimos meses de 1973 ( Regional Santiago, Temuco) presentando este trabajo en el Encuentro de los Médicos del Interior y del Exilio, en Mendoza ,1986. Además se logró instalar en el Colegio una escultura en memoria de los médicos asesinados y se escribieron dos libros con sus historias de los que Laura es coautora. (Porque fuimos médicos del pueblo y ellos se quedaron con nosotros).
A fines de los años 80 se creó el Departamento de Derechos Humanos dependiente del Consejo General y Laura se fue a continuar su trabajo desde ahí. Estando en ese lugar llegaron a pedir ayuda hijos de desaparecidos desde la casa de tortura de José Domingo Cañas. Laura inmediatamente aceptó trabajar en ese proyecto y logró junto a ellos, venciendo muchas dificultades, gracias a su porfía habitual, recuperar el terreno, levantar sobre los cimientos que quedaron el memorial Casa de la Memoria José Domingo Cañas.

Laura había perdido ahí a su sobrina Lumi Videla, asesinada en la tortura en 1974. Estos últimos meses antes de su muerte, estuvo muy ocupada escribiendo un libro sobre la vida y la muerte de su sobrina. Cuando terminó el libro, mientras corría como siempre realizando algún último trámite, sufrió un infarto y falleció el 25 de noviembre de 2013.
Se quedan muchas historias de Laura fuera de este recuerdo, como su ayuda a Cuba juntando papeles para libros en lo que se llamó “El Barco de Papel”, por lo que fue condecorada en Cuba con el honor máximo de  la Revolución. Es difícil poner en pocas líneas la vida de esta mujer pequeñita, de aspecto frágil pero con una fortaleza enorme para hacerse cargo de sus roles de madre, esposa, médico, profesora, y sobre todo de ser una trabajadora por la justicia social, por la solidaridad, por la memoria.

La imagen que me queda de ella es de verla en movimiento perpetuo, nunca cansada, siempre haciendo algo importante, imprescindible, urgente, siempre consecuente con lo que predicaba, siempre arrastrando a los que tenía al lado, obligándolos a no desmayar en el intento, muchas veces intentos que parecían imposibles.
La veo pequeña, con una gran bandera en las manos, con un lienzo recordando a nuestros muertos, entre cientos de carabineros. Valiente Laura. Gracias Laurita por tu ejemplo.