Nancy Guerrero Castillo: Marcando presencia de Médicos Sin Fronteras en Chile

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Con más de 20 años de experiencia en terreno, la directora general de MSF para Latinoamérica visitó nuestro país en el marco de la apertura de la nueva oficina de la organización en Santiago. En conversación con el Colegio Médico, reflexionó sobre el rol ético de la medicina en contextos de crisis y llamó a la sociedad chilena a sumarse a esta labor humanitaria.


Por Patricio Azolas Álvarez

El mes de julio es una fecha que marca un hito para esta organización de acción médica-humanitaria internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF) y su relación con Chile, ya que abrió su primera oficina en el país bajo el lema “Chile puede ser parte de la solución”. Actualmente, trabajan 30 chilenos en esta entidad en diferentes partes del mundo.

En este contexto, la Directora General de Médicos Sin Fronteras para Latinoamérica, la colombiana y administradora de empresas Nancy Guerrero Ocaña, visitó Chile y participó de un conversatorio organizado por MSF y el Colegio Médico de Chile, donde se abordó el tema “Ética, crisis y compromiso profesional en tiempos de emergencia”. La instancia permitió analizar el impacto sanitario de los conflictos bélicos, los desplazamientos forzados y las crisis humanitarias, así como conocer la labor de esta entidad no gubernamental.

—En el 2004 usted comenzó su trabajo en MSF. ¿Por qué se integró a esta organización?

Me encontraba en una zona donde Médicos Sin Fronteras estaba trabajando en ese momento. Realizaban jornadas de salud móviles en distintas comunidades rurales cercanas, y al conocer de cerca su labor, me motivó mucho unirme a ellos. Fue muy significativo ver cómo la organización ayudaba a las personas más vulnerables, especialmente en esas zonas rurales donde, además de las dificultades geográficas, el acceso a los servicios de salud estaba muy limitado por el conflicto en la región. Eso fue lo que más me llamó la atención y me impulsó a formar parte de MSF.

—Eso fue hace 20 años, ¿qué la ha motivado a mantenerse en la organización desde entonces?

Apenas me integré a la organización, en 2004, me di cuenta del compromiso, la entrega y, sobre todo, de la humanidad con que este grupo de personas atendía a las comunidades. Ese fue el gancho que me hizo quedarme y seguir identificándome con los principios que guían la ayuda humanitaria en Médicos Sin Fronteras: la humanidad, la neutralidad, la imparcialidad y el tratar a las personas como seres humanos, más allá del color de piel, las creencias o las decisiones personales o colectivas.

Crisis humanitarias y deshumanización

—¿Cuáles considera que son los principales desafíos que enfrenta hoy Médicos Sin Fronteras en un mundo marcado por conflictos y crisis humanitarias?

Estamos en un mundo muy convulsionado. Las crisis humanitarias proliferan cada vez más; quisiéramos que disminuyeran, pero no es así. Somos testigos de cómo la población civil sufre cada vez con mayor intensidad las consecuencias de la deshumanización y de la instrumentalización de la ayuda humanitaria. Además, en los últimos tiempos hemos visto una preocupante falta de respeto al marco legal internacional cuando se trata de proteger a las poblaciones civiles en contextos de conflicto, guerra o incluso genocidio.

—¿Podría ejemplificar estos desafíos con alguna situación actual que enfrenten como organización?

Por ejemplo, en el caso de Gaza, nuestro mayor desafío es poder brindar atención médica en contextos donde se ataca deliberadamente el sistema de salud y se persigue al personal humanitario. En conflictos como este enfrentamos bombardeos a hospitales, allanamientos a instalaciones médicas y una amenaza constante a la vida de nuestros equipos médicos y de los propios pacientes.

—¿Qué consecuencias concretas están observando en Gaza y cómo afecta eso al trabajo de MSF?

Cuando hablamos de deshumanización y de respeto al derecho internacional humanitario, lo que ocurre hoy en Gaza nos confronta directamente con esa realidad. Más de 1.700 trabajadores de la salud han sido asesinados desde octubre de 2023, incluidos 15 colegas de Médicos Sin Fronteras. Estamos trabajando en las condiciones más duras, con infraestructuras colapsadas, escasez de insumos y alimentos. Vivimos con mucha impotencia e indignación al ver cómo, en su mayoría, niños y niñas mueren por causas prevenibles. Estas muertes se producen, en gran medida, por el bloqueo y la violencia que rodean a la población en estos contextos.

—¿Cuál es el llamado que hace Médicos Sin Fronteras ante este tipo de situaciones?

Seguimos exigiendo la protección del personal médico, el fin de los ataques a la infraestructura de salud y, por supuesto, el respeto al derecho internacional humanitario. Además, insistimos en la necesidad de realizar investigaciones independientes sobre las violaciones que están ocurriendo, incluyendo el asesinato de nuestro propio personal y de los miembros de sus familias.

—¿Qué medidas concretas solicitan para garantizar la atención y la seguridad de los pacientes y equipos médicos?

En este contexto, estamos pidiendo que se faciliten las evacuaciones médicas de los pacientes. En situaciones como la de Gaza, donde la infraestructura de salud no tiene capacidad para atender ciertas dolencias, es fundamental que los pacientes puedan ser evacuados. También solicitamos que puedan viajar acompañados por al menos una persona que los cuide y que se garantice su derecho a regresar de manera segura, voluntaria y digna a sus hogares, en este caso, a Gaza si así lo deciden.

Desafíos a nivel local

—¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta Médicos Sin Fronteras en América Latina?

Podemos hablar del fenómeno migratorio en América Latina, donde en los últimos años hemos visto cómo la indiferencia y la violencia se han convertido en el marco en que este proceso ocurre. Muchas personas se ven obligadas a dejar sus hogares debido a la violencia en sus lugares de origen, a las precarias condiciones de vida o a la falta de acceso a servicios de salud, entre otras razones. Emprenden estas rutas migratorias buscando alternativas para tener un futuro mejor.

—¿Cómo han impactado las recientes políticas migratorias en la región?

Desde finales de enero, Estados Unidos cambió drásticamente su política migratoria, cerrando prácticamente las vías para que las personas puedan solicitar asilo. A raíz de esto, varios países latinoamericanos también intensificaron sus tácticas de disuasión. Estamos hablando de devoluciones forzadas, desmantelamiento de refugios, detenciones arbitrarias y restricciones en los trámites migratorios. Muchas personas están regresando a sus países de origen por rutas peligrosas, otras intentan llegar a nuevos destinos, y un gran número ha quedado varado en distintos lugares, especialmente en México.

—¿Qué tipo de riesgos y vulneraciones enfrentan las personas migrantes en estas rutas?

La violencia sigue siendo alarmante. Las personas continúan enfrentando torturas, violencia sexual, secuestros, extorsiones y situaciones de explotación. Nosotros somos testigos directos de esas consecuencias en nuestros pacientes, donde vemos un aumento importante de casos de salud mental muy severos.

—¿Cómo responde Médicos Sin Fronteras ante estas condiciones y qué limitaciones enfrentan en terreno?

El sistema humanitario tiene cada vez menos capacidad para comprender las vulnerabilidades, y por eso las necesidades persisten e incluso se agravan. Desde Médicos Sin Fronteras estamos adaptando nuestras intervenciones según las necesidades que se van identificando. Procuramos mantener la flexibilidad necesaria para que nuestros equipos puedan acompañar a las poblaciones a medida que se desplazan por las rutas migratorias.

—¿Qué dificultades específicas presenta el trabajo con personas migrantes para una organización médico-humanitaria?

Es un desafío adicional para nosotros como organización médico-humanitaria, especialmente con personas migrantes que se desplazan constantemente de un lugar a otro. No tenemos la posibilidad de hacer seguimiento a su condición médica, por ejemplo, en temas de salud mental, salud sexual y reproductiva, embarazos o enfermedades crónicas. Por eso, siempre debemos desarrollar estrategias que nos permitan brindar atención médica de la mejor manera posible dentro de esas limitaciones.

El arribo de MSF a Chile

—¿Cuál es la conexión de Médicos Sin Fronteras con Chile?

Médicos Sin Fronteras intervino en Chile tras el terremoto que afectó la zona centro-sur del país en febrero de 2010. Este evento dejó más de 500 personas fallecidas y más de 2 millones de damnificados. Pocos días después del desastre, Médicos Sin Fronteras llegó para evaluar las necesidades y brindar asistencia médica a las poblaciones más afectadas.

—¿En qué consistió la labor realizada durante esa emergencia?

Estuvimos con equipos en las regiones del Maule y del Biobío, acompañando a las personas de la mejor manera posible en ese momento. Durante la intervención realizamos atenciones primarias de salud, apoyo en salud mental e implementamos un programa de atención psicológica en centros de salud y albergues, con un enfoque especial en la niñez y en las familias que habían perdido sus hogares. Se realizaron consultas psicológicas directas, talleres psicosociales y apoyo emocional al personal de salud, atendiendo a más de mil personas. Además, distribuimos kits de higiene, bidones de agua, lonas plásticas para refugio y mantas, que beneficiaron a más de cinco mil familias.

—¿Qué busca la organización con la apertura de su oficina en el país?

Queremos acercarnos a la sociedad civil chilena y dar a conocer el trabajo que Médicos Sin Fronteras realiza a nivel internacional y regional. Estamos muy contentos de poder estrechar este vínculo, sobre todo desde el principio de la humanidad, porque, independientemente de las zonas geográficas en que estemos, es la humanidad la que está sufriendo. Siempre es valioso activar esa cadena de solidaridad para ayudarnos unos a otros. Esperamos que las personas se entusiasmen y contribuyan a la causa de Médicos Sin Fronteras, ya sea a través de donaciones económicas o difundiendo nuestros mensajes.

—¿Cómo pueden los chilenos y chilenas apoyar la labor de MSF desde aquí?

Pueden hacerlo a través de sus contribuciones económicas, convirtiéndose en socios, socias o donantes de la organización. Actualmente contamos con más de 860 personas que se han unido, y cualquier persona puede hacerlo a través de nuestra página web www.msf.cl, en la sección COLABORA, donde está toda la información disponible.
Además, tenemos equipos de sensibilización en la vía pública, siempre identificados con los uniformes de Médicos Sin Fronteras, credenciales y documentos de identidad. Estas personas están capacitadas para responder dudas y apoyar a quienes deseen asociarse de manera fácil, mediante un formulario en línea. Por razones de transparencia y seguridad, no recibimos dinero en efectivo, pero sí contamos con todas las herramientas para guiar el proceso y que más personas puedan unirse a nuestra causa.
También pueden apoyarnos difundiendo nuestro mensaje, ya que, además de brindar asistencia médica humanitaria, Médicos Sin Fronteras tiene el mandato de alzar la voz, denunciar las crisis y visibilizar las emergencias humanitarias. Esta es una forma integral de acompañar la asistencia en salud, y en eso todos pueden contribuir compartiendo nuestros contenidos en la web o en nuestras redes sociales: Facebook, Instagram o YouTube.

—¿Y qué opciones existen para los profesionales que deseen integrarse a la organización?

Pueden acompañarnos también uniéndose como profesionales. La invitación está abierta a todas las personas que cumplan con los requisitos de formación y experiencia necesarios para las actividades que desarrollamos en más de 70 países. Normalmente buscamos perfiles específicos, los cuales pueden consultar en nuestra página web.
Contamos con personal sanitario, ya que somos una organización médico-humanitaria, y la mayoría de nuestros equipos está compuesta por profesionales de distintas áreas: enfermería, obstetricia, medicina, cirugía, anestesiología, farmacia o psicología, entre otras. Pero también tenemos espacio para personal no sanitario, en áreas como administración, recursos humanos, logística, aprovisionamiento, agua y saneamiento, entre muchas otras que pueden encontrar detalladas en el sitio web.
Normalmente pedimos título profesional y, dado que trabajamos en contextos diversos, solicitamos también dominio del idioma inglés y, si es posible, del francés.

—¿Qué mensaje final le gustaría transmitir a la sociedad chilena?

Nuestros sinceros agradecimientos por seguir acompañándonos, ya que es gracias al apoyo de las sociedades civiles que podemos continuar siendo una organización independiente y mantener nuestro trabajo humanitario guiado por los principios de humanidad, neutralidad e imparcialidad.


 

Compromiso sin fronteras

Nancy Guerrero Castillo es trabajadora humanitaria por vocación y administradora de empresas de profesión. Además, cuenta con formación superior en Estudios Interdisciplinarios sobre Desarrollo.

Nació en Ocaña, en el departamento del Norte de Santander, al noreste de Colombia. Comenzó su labor con Médicos Sin Fronteras (MSF) en 2004, participando en proyectos de atención médico-humanitaria en la subregión del Catatumbo, en las áreas de finanzas, recursos humanos y administración. Posteriormente, trabajó en misiones de MSF en diversos países, tanto en su Colombia natal como en Nepal, Sri Lanka, Etiopía, Sudán del Sur y México.

En 2023 asumió la responsabilidad de la Oficina de Representación Institucional de MSF en Colombia y, en 2024, fue seleccionada como Directora General de Médicos Sin Fronteras – Sección MSF LAT, que abarca los países de América del Sur de habla hispana y cuenta con oficinas en Buenos Aires, Santiago, Bogotá y Montevideo.