Una vida ligada a la salud pública y la ética médica

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El destacado neuropediatra de Valparaíso fue distinguido con el máximo galardón que entrega el Colegio Médico de Chile. El Consejo Regional Valparaíso publicó un libro con una selección de artículos de su autoría, legado tangible de su trabajo en el área de la ética.

“Es un tremendo honor, una gran sorpresa”, dice aún con asombro respecto de la Condecoración de Honor de la Orden Médica que el Colegio Médico le otorgó en diciembre pasado. Un reconocimiento que agradece, pero que también toma con humildad. “Considero que esta distinción que recibo está orientada a destacar un estilo de trabajo que comparto con muchos colegas del servicio público que están preocupados por recuperar los valores intrínsecos que distinguen a la medicina de otras actividades, y que a mí simplemente me ha correspondido el privilegio y el honor de representarlos a todos ellos”, afirma.
Tras titularse, en 1963, el Dr. Fernando Novoa Sotta ejerció como médico general de zona en Quirihue, para luego especializarse en Pediatría y Neuropediatría. En 1993 llegó a Valparaíso para desempeñarse como profesor adjunto en la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso y como neuropediatra en el Hospital Carlos van Buren.
Lo han conferido diversos reconocimientos, entre los que destaca el de “Maestro de la Neurología Chilena” que entrega la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile.

Su interés por la ética
Paralelo a su actividad clínica y docente, ha desarrollado una extensa labor educativa en el campo de la ética médica.
En la década de los 80, con el desarrollo de las unidades de cuidados intensivos y nuevos recursos terapéuticos que permitían intervenir en la evolución de los enfermos de formas que antes eran impensables, el Dr. Novoa junto a otros colegas observaron que “la aplicación de estos nuevos recursos terapéuticos muchas veces se hacía sin la debida reflexión sobre si eran un beneficio real para el niño o que en ocasiones sólo constituían una prolongación de su sufrimiento y el de su familia. Además, la decisión se tomaba prácticamente sin ninguna intervención de los padres”, asegura. Esto los llevó a formar el Comité de Ética de la Sociedad Chilena de Pediatría, con el objeto de “estimular la consideración de que mientras mayor sea el conocimiento y más poderosa la tecnología, mayor también tendría que ser la capacitación en temas éticos para evaluar el real beneficio de la indicación”.
Este fue apenas el inicio de su destacada labor en el ámbito de la ética, puesto que luego también formaría parte de los Comités de Ética de la SONEPSYN, del Departamento de Ética del Colegio Médico, del Tribunal de Ética del Regional Valparaíso, del Comité Ético Asistencial del Hospital Van Buren y del Comité Ético Científico del Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio.

Legado escrito
Tras su llegada a Valparaíso, recibió la invitación para escribir un artículo sobre ética en Panorama Médico, la revista del Regional Valparaíso, dando origen a una sección permanente en la publicación regional, y que se mantiene hasta el día de hoy.
En 2015, los integrantes del recién creado Departamento Regional de Ética repararon en su gran legado escrito y decidieron publicar una selección de 50 de sus artículos, recopilación que vio la luz en diciembre pasado bajo el título “Ética y Medicina”.
El Dr. Novoa explica que los temas de los artículos fueron escogidos “sobre la base de situaciones reales y concretas que habían tenido interés público o temas obtenidos de las demandas al Tribunal de Ética o de situaciones ocurridas en el hospital. O sea, se procuró evitar que la ética fuera algo teórico y abstracto, alejado de la realidad”. Con este libro espera “estimular el interés por los temas de ética en el trabajo de los colegas, especialmente los más jóvenes. Pudiera esto también servir de orientación ante diversas situaciones en que las decisiones resultan complejas, ya que en los artículos se incluyeron análisis realizados por destacados médicos bioeticistas”.
En este camino de más de 50 años, especial mención hace de su esposa, la Dra. Marta Colombo Campbell, “quien me ha estimulado a perseverar y destinar tiempo y trabajo a cada proyecto que he emprendido. También he tenido la suerte de trabajar con equipos de colegas con valores que han sido relevantes para que en muchos casos yo pudiera decidir sobre la conducta más apropiada ante diversas circunstancias. Es importante considerar en esta distinción que se me ha entregado la influencia recibida de todos aquellos con quienes he tenido el privilegio de trabajar”.
Hoy, a sus 79 años, junto a su esposa ya planifican el retiro de la práctica médica. “Nos vamos porque tenemos un grupo formado, sólido, bien afiatado, que puede seguir trabajando perfectamente en el hospital. Cuando llegamos, en la región había tres neuropediatras; hoy tenemos veinte, así que pensamos que llegó el momento de dar un paso al lado”. Eso sí, dice, está lejos de dejar los temas éticos, y asegura que seguirá participando en las distintas instancias ligadas a la ética que tiene el Colegio Médico, y escribiendo sus artículos para la revista regional.