El legado del Dr. Enrique Álvarez Lira

963

Homenaje de sus colegas del Hospital Clínico San Borja Arriarán

Dr. Francisco Barrera Q. – Pediatra HCSBA

Dra. Daniela Ugarte C. – Post Becada de Pediatría HCSBA

Admirable colega y entrañable amigo, reconocido por sus profundos valores humanos, compromiso y espíritu docente. El deceso del Dr. Enrique Álvarez Lira (QEPD), produjo un profundo impacto y pesar en el Hospital Clínico San Borja Arriarán, en el ámbito pediátrico nacional y la nefrología infantil del país. Lamentamos su pérdida y prematura partida.

Nació en la comuna de Chanco, provincia de Cauquenes, Región del Maule, y una vez terminados sus estudios de humanidades, siguió la carrera de Medicina en la Universidad de Concepción. Tras egresar, fue destinado como Médico General de zona a Lanco, en la provincia de Valdivia, Región de Los Ríos, donde rápidamente logró el aprecio y reconocimiento de sus habitantes. Cinco años después, en 1975, inició su beca en el Hospital Manuel Arriarán, donde contribuyó a la formación de un excelente grupo de becados, destacando nuevamente por sus valiosas condiciones humanas y dedicación al estudio.

En 1978, a fines de su período de beca, el Dr. Alejandro Maccioni S., Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Manuel Arriarán, lo entusiasmó con la Nefrología infantil, especialidad iniciada en dicho hospital a comienzos de la década de 1960.

El Dr. E. Álvarez Lira participó precozmente en la creación y desarrollo de la Unidad de Tratamiento Intensivo Pediátrico del HCSBA, siendo uno de sus residentes.

Preocupado por el desarrollo de la especialidad en nuestro hospital, impulsó el mejor estudio del paciente nefrológico infantil, su histopatología a través de biopsia con microscopía de luz y electrónica, la optimización de su manejo y calidad de vida, los procedimientos de diálisis hospitalaria y ambulatoria, aguda y crónica.

Apoyó toda iniciativa en beneficio del servicio clínico y del departamento de Pediatría. Contribuyó generosamente en la formación de becados del HCSBA y del Hospital Luis Calvo Mackenna. Las reuniones clínicas, el curso de extensión en pediatría ambulatoria, las Guías de Práctica Clínica en Pediatría del Hospital Clínico San Borja Arriarán, el Boletín del servicio y Departamento de Pediatría, el libro “Origen, Memorias y Vivencias del Hospital Manuel Arriarán Barros”, son parte de su legado. También, tuvo una destacada participación en las actividades de la rama de Nefrología infantil de la Sociedad Chilena de Pediatría.

Sus mejores esfuerzos los realizó en la docencia con los becados de Pediatría y Nefrología, quienes reconocieron en él a un docente con un alto grado de compromiso y profundos valores humanos.

Una tarde de junio, me llamó por teléfono, informándome que estaba hospitalizado hacía una semana. De inmediato fui a verlo a la clínica. Me contó con una mirada triste del deterioro de su salud y me solicitó mantener su hospitalización en carácter confidencial y de reserva, a lo que accedí. Conversé con su esposa Mariel, su hijo Pablo y su nuera Marcela quienes me hicieron la misma petición. Antes de retirarme, me comprometí a guardar absoluta reserva. Me despedí con una profunda, cariñosa y cálida última mirada de él y su familia, comprendiendo que Enrique estaba en las manos de Dios.

Luego de una exitosa intervención al colon, nos empeñamos con el Dr. Francisco Prado A., en lograr el alta transitoria a su casa. Sin embargo su condición de salud no lo permitió. La falla multisistémica pudo más que los esfuerzos médicos y de enfermería. Una tranquila tarde del mes de julio, Enrique partió silenciosamente en la compañía de sus seres más queridos.

Nos quedamos con los mejores recuerdos e intentaremos continuar su hermoso ejercicio de la medicina como arte y ciencia. Debemos seguir trabajando y protegiendo la salud del niño, tal como él nos lo enseñó.

Infinitas gracias, Doctor Álvarez.

 

EN RECUERDO DE UN MAESTRO DE LA VIDA

Es difícil encontrar las palabras precisas para homenajear en plenitud a un gran Maestro. Podríamos comenzar pensando en ¿qué es ser un buen docente?, ¿qué aspiramos encontrar, admirar e imitar de nuestros mentores?

Probablemente, un profesional altamente capacitado, pero sobre todo una persona con valores y principios consistentes, consecuentes y empático. No sólo basta saber explicar, sino saber motivar y comprometer al alumnado con diversos temas.

Buscamos encontrar en los docentes un ejemplo a seguir en lo humano y profesional, alguien con un sentido de responsabilidad, de compromiso con sus pacientes y alumnos, de innovación con su quehacer diario, perseverancia en sus metas. Que inspire un profundo respeto y a la vez la más cálida simpatía.

Todas esas cualidades las reunía el Doctor Enrique Álvarez para los becados y post becados, el famoso y querido “Doctorcito Álvarez”. Un hombre lleno de ternura, empatía, enormes conocimientos, pero sobre todo de humildad y de humor. Un médico con un manejo exquisito de la nefrología y de la pediatría en general.

¡Qué afortunados quienes pudimos compartir con él, aprender de él, escuchar de él! Un ejemplo de una solución balanceada de valores y conocimientos a lo cual debemos aspirar.

Quisiéramos compartir algunas reflexiones y pensamientos  hacia el Dr. Álvarez Lira:

“La vida me permitió conocerlo y compartir muchos años de mi formación, tanto de pediatra como de nefróloga infantil. Gracias a él logre enamorarme de la nefrología y ver la necesidad de sub especializarme en ella. Su forma de enseñar, inigualable, con una claridad para transmitir los conceptos más difíciles, siempre con un cariño especial con sus becados, conociendo la vida de cada uno de nosotros, preocupado por cada detalle. Siempre un refuerzo positivo, una gran persona, un maestro de los pocos que logran dejar huella en sus alumnos”.

Dra. Carolina Sugg. Nefróloga Infantil.

 

“Más que un profesional ejemplar, una persona excepcional. Dejando atrás la tristeza de la pérdida, queda la alegría del tiempo compartido y la gratitud por todo lo enseñado. Cómo olvidar su sonrisa sincera, a veces su respuesta irónica que nos hacía reír y su rectitud para defender lo justo.

Sólo me queda reiterar mi agradecimiento al ‘Doctorcito Álvarez’ de parte de todas aquellas generaciones de médicos que tuvimos la fortuna de aprender de él”.

Dr. Felipe Falcón B. Becado Pediatría

 

“Un gran Maestro. Más que medicina, nos enseñó la verdadera importancia de la vida. Cómo olvidar su amabilidad, su preocupación y sabiduría. Dejó una huella imborrable en cada uno de nosotros. Su ejemplo nos estimula a seguir trabajando día a día a por lo que nos gusta, a querer ser mejores nefrólogos y por sobretodo, mejores personas”.

Becados y post becados de Nefrología Pediátrica Hospital Luis Calvo Mackenna.

 

“Conocí al Dr. Enrique Álvarez Lira en el periodo inicial de mi beca. Si bien compartimos la pasión por la fisiología renal y los electrólitos, la cual nunca se extinguió, queda una tremenda huella de afecto y apoyo en la construcción y formación como ser humano. Paciencia, respeto, humildad. Un Maestro en el aula, un padre en mi vida”.

Dr. Jean Grandy H. Nefrólogo Infantil.

 

“Maestro, aún escucho su voz, aún recuerdo sus palabras, aún siento su apoyo, aún admiro su grandeza. A usted, Maestro, quien escuchó sin juicios; quien inspiró a no rendirse; quien dio la mano en las caídas; quien motivó en posibles los imposibles; quien vistió de humildad su grandeza; quien caminó en pasos de gratitud; quien río a carcajadas en dificultades; quien enseñó a sentir con la mirada y a mirar con el corazón; quien sigue ahí, dando señales y mostrando el camino. De discípulo a maestro, gracias por habernos dado todo eso y más. Pero por sobre todo, gracias a la vida por habernos permitido el valioso y eterno regalo de su presencia y ahora, pese a su ausencia, sigue en nosotros su esencia. Un abrazo a la distancia”.

Dra. Niscka Babaic, Pediatra.