In Memoriam

120

Dr. Álvaro Reyes Bazán (1928-2022)

En el año 2018, recibió el máximo reconocimiento que entrega el Colegio Médico a la trayectoria profesional y personal, la “Condecoración de Honor de la Orden Médica Chilena”. Este premio confirma el gran legado que deja el querido Dr. Reyes quien fue consejero del Colegio Médico Santiago y presidente del Departamento de Derechos Humanos, tras su reapertura en el año 2012 y hasta el 2017.

Estudió Medicina en la Universidad de Chile, de donde egresó en 1952. Su carrera se ligó estrechamente con el fútbol, en clubes como la U. de Chile, Ferro-Bádminton, Unión Española, Everton y, principalmente, Colo-Colo. Además, fue el traumatólogo de la Selección Nacional, ejerció en su consulta privada y fue profesor en la U. de Chile.

Luego del Golpe de Estado de 1973, fue expulsado de la ex Posta Central, detenido y trasladado a la Escuela de Especialidades de la FACh, siendo sometido a múltiples interrogatorios, torturas y violaciones a sus derechos humanos. Permaneció 11 meses detenido en la Penitenciaría de Santiago, lugar en que recibió el apoyo y afecto de muchas personas y donde fue visitado por varios jugadores antes de partir al mundial del 74, como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, y el dirigente Abel Alonso quien le llevó un televisor ANTU para que no se perdiera tan importante torneo. Finalmente, fue sobreseído temporalmente y puesto en libertad.

El Dr. Reyes será recordado por ayudar y asistir a las personas en los momentos más complejos de nuestro país y trabajar por el respeto irrestricto a los derechos humanos.

Dos de sus colegas, lo recuerdan y le rinden homenaje:

“Conocí al Dr. Reyes el año 2012 a mi llegada a lo que era en ese momento, la Comisión de Derechos Humanos del Colegio Médico. Él había iniciado su refundación desde fines del 2011 junto a otros médicos que pertenecieron al departamento entre los ‘80 y ‘90. Yo conocía su labor en la Vicaría de la Solidaridad, el valor de su trabajo en dictadura, como la atención de personas que no tenían dónde recurrir. Su entusiasmo fue fundamental para recrear el Departamento. Para mí fue un honor conocerlo, escuchar sus consejos, sus experiencias, la propia relación que tenía con el Colegio Médico en sus distintas etapas. Además, era muy respetado por todos. Era llamativo, porque tenía una postura política y en materia de Derechos Humanos muy definida y que no era oculta para nadie; sin embargo, muchos dirigentes lo escuchaban y tomaban su palabra. Él también escuchaba respetuosamente. Era una forma de interactuar que, sin duda, es un claro mensaje. Agradezco la oportunidad que se me dio en el Colegio Médico de poder compartir y aprender estos años para proyectar su trabajo, porque acá hay un equipo de gente más joven que está forjando su labor y el de otras grandes personas que trabajaron en el Departamento de Derechos Humanos”.

Dr. Enrique Morales – Presidente Depto. Derechos Humanos COLMED


 

“Es para mí un personaje inolvidable y muy admirado. Modelo de médico, amigo y ser humano. Tuve el privilegio y el agrado de compartir con él por largos años, con un grupo humano de profesionales de la salud, amigos y con ideales comunes.

Él fue como nuestro “Decano” en la consulta: trabajador incansable, polifacético, con gran sentido del humor, cálido, humano, solidario, valiente y gran médico.

Nunca lo vi apurado o enojado, siempre tranquilo, serio, certero en sus diagnósticos y tratamientos, impecable en su siempre albo delantal. Impresionante en su semiología, su buen criterio y su entrega a los pacientes.

Gentil, caballeroso, siempre dispuesto a escuchar, ayudar y aliviar. Inclaudicable, coherente con sus ideales, siempre afable, gran traumatólogo y magnífico ser humano.

Hizo del ejercicio de la medicina, de sus ideales y de la ética médica un ejemplo para todos los colegas.

Agradezco el privilegio de haberlo conocido y de haber disfrutado de su ejemplo, sabiduría y amistad.

Infinitas serían las anécdotas de su vida que ilustran sus virtudes y su trayectoria de vida. Pero solo me permito este pequeño homenaje.

Gracias, querido Álvaro”.

Dra. Adriana Duco – Agrupación de Médicos Mayores 


 

Dr. Jaime Alfredo Ulloa García (1963-2022)

Con gran tristeza, en el mes de marzo y producto del COVID-19, despedimos al destacado y querido Dr. Jaime Ulloa García, oftalmólogo, que trabajó por más de 20 años en el Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA) y que también se dedicó a la docencia de dicha especialidad en la Universidad de Chile.

El presidente del Colegio Médico, Dr. Patricio Meza, recordó con profundo pesar al Dr. Ulloa y destacó su gran orientación social por la población más necesitada: “Nunca le gustó la falta de equidad que existe en nuestro país y, particularmente, las que afectan a las personas que viven en las zonas rurales. Eran de su interés las comunidades mapuches de Tirúa, lugar donde estuvo destinado como MGZ y donde logró una integración muy estrecha con la comunidad. Una gran delegación de esa zona lo acompañó en su funeral”.

Asimismo, el Presidente del Colegio destacó que “Jaime fue un gozador de las cosas sencillas, tenía el don de la palabra, siempre estuvo preocupado de atender a pacientes que no contaban con recursos. Además, le gustaba mucho la fotografía”.

Como un reconocimiento y homenaje al Dr. Ulloa, el Colegio Médico junto al equipo de la Unidad de Oftalmología del Hospital Clínico San Borja Arriarán; la Asociación de Tecnólogos Médicos de Oftalmología y Optometría de Chile y el Servicio de Salud Metropolitano Central, realizaron un masivo operativo oftalmológico pediátrico en el que fue su lugar de trabajo por dos décadas. Y al término de la actividad asistencial se realizó una sentida ceremonia con sus familiares, en la que plantaron un Canelo en uno de los jardines frente al hospital modular, simbolizando el gran lazo que tenía el doctor con el pueblo mapuche.

Enviamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, amigos, compañeros de trabajo y cercanos.


 

Dra. Beatriz Gilabert Fierro

Homenaje de la Dra. Adriana Duco

Ha partido mi maestra, jefa, compañera y amiga, Dra. Beatriz Gilabert (Betty), luego de compartir conmigo 55 años llenos de buenos y malos momentos.

Betty falleció serenamente a los 93 años, rodeada de la hermosa familia que formó con su compañero de vida, el Dr. Mariano Requena, a quién cuidó abnegadamente durante su prolongada enfermedad final.

Fue una mujer inteligente, íntegra, confiable, sensata y luchadora, entre otras muchas cualidades. Sus estudios microbiológicos en Boston, USA, le permitieron introducir en el Hospital San Juan de Dios (Sede Occidente de la Facultad de Medicina de la U. de Chile), esta disciplina a la clínica. Esta concepción, que promovida y apoyada por el visionario Maestro Prof. Dr. Rodolfo Armas Cruz, a mi juicio dio origen a la infectología en Chile.

Betty formó un grupo docente-asistencial inolvidable para mí, en la especialidad de Microbiología integrada a la Clínica. Tuve el privilegio de secundarla en esa actividad. Como jefa, era creativa, moderna, gentil. Fue un grupo y una experiencia inolvidable, que le debemos enteramente a ella.

Esos hermosos años de crecimiento profesional y humano terminaron con nuestra exoneración en 1973. Y entonces surgió una nueva Betty: se reinventó como mujer guerrera que era. Cesante, con su esposo privado de libertad, sacó adelante a sus cuatro hijos y a sus padres y reinició su profesión de otra forma, si bien no era lo que ella quería, le permitió también realizarse y subsistir económicamente con su familia.

Mujer valerosa, resiliente y digna de admiración y cariño. La veo en tantos momentos buenos y malos de nuestras vidas: apoyándonos, disfrutando, llorando, riendo, y en fin, viviendo.

Vaya para ella mi admiración, agradecimiento y cariño, y, también conformidad para su familia.

Querida Betty, descansa en paz.