Dra. Paloma Cuchí: Representante de la OPS/OMS en Chile

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Es una voz autorizada en la región en materia sanitaria con más de 20 años de experiencia en salud pública en el sistema de Naciones Unidas, en el sector privado y en la sociedad civil. A pocos días de celebrar el Día Mundial de la Salud, conversó sobre diversos temas como el gasto en salud, las políticas públicas implementadas en Chile en los últimos años, listas de espera, la atención primaria de salud y las conclusiones del informe sobre el Eunacom.

– El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud, ¿qué significa para la OPS que la salud sea universal?

Significa que el acceso y la cobertura de salud sean universales. Acá buscamos que todos tengan acceso, no sólo a los servicios de tratamiento, sino que a los servicios preventivos, pero lo más importante es que sean de calidad, y para eso deben estar centrados en las personas. En el Día Mundial de la Salud, lo que queremos es hacer este llamado. No podemos dejar de hablar del éxito en las vacunaciones, la eliminación del sarampión, de la rubéola, de la introducción de la vacuna VPH, entre otras, y no podemos olvidar el componente de acceso del rol que tienen las APS en estos logros en salud. Chile es el país de la región que más ha aumentado la expectativa de vida, lo que es producto del desarrollo social y económico, pero también de los centros de salud de APS.

 

– En comparación con los sistemas sanitarios de los países latinoamericanos, ¿en qué situación de desarrollo se encuentra Chile?

El país se ha desarrollado mucho y su servicio de salud está mucho más maduro. Es una red bien establecida, que está a lo largo del país, y con recursos humanos que están muy bien capacitados; tiene buena comunicación, y buenas políticas como el AUGE, la Ley Ricarte Soto, etc. O sea, tiene una serie de elementos importantes que lo hacen ser un sistema maduro, camino en el que Chile debe mantenerse para continuar con lo logrado y seguir avanzando.

 

– La OPS señala que al menos 5 países de la región asignan más del 6% del PIB al gasto público de salud. En Chile, este ítem está en la mitad. A su juicio, ¿en qué nivel del sistema público se deberían focalizar estos recursos?

El gasto en salud tiene que asignarse según las prioridades del país. Lo importante es poner la conversación sobre la mesa de la necesidad que el gasto en salud, y especialmente en el sector público, esté en el nivel que sea necesario. Sabemos que tenemos una serie de interrogantes pendientes en torno a la óptima convivencia entre un sistema público y otro privado: cómo conversan, cómo se relacionan, cómo se va a fortalecer el sistema público en su totalidad. Es fundamental, por ejemplo, abordar la problemática de las listas de espera. A nivel regional, hay un tema que se ha relegado, que corresponde a la promoción de la salud, y que va ligado a la APS, ya que cuando existe mayor prevención en salud, se puede hacer un gasto más inteligente y eficiente. Tenemos que buscar la fórmula correcta para Chile.

– El país ha avanzado en materia de políticas de salud pública, donde se destacan, por ejemplo, la Ley del Tabaco y de Etiquetado de Alimentos. ¿En qué otras áreas se debe poner urgencia?

Chile tiene las condiciones para que las cosas funcionen: tiene una población educada, a la que le preocupa la salud; tiene un marco de políticas públicas importante, etc. Los problemas principales de nuestro país son las enfermedades crónicas. Para esto, por ejemplo, se debe fomentar la actividad física y desincentivar el consumo de sal. En ese sentido, es fundamental fortalecer la APS, entregándole capacidad resolutiva, oportunidad financiera y de recursos humanos, y sobre todo, el rol de promoción y prevención. Que el foco no sea la cantidad de personas que atiendes, sino la calidad del servicio; que se retome la relación médico-paciente donde se ve a la persona de manera integral.

 

– Respecto a las listas de espera, el Departamento de Políticas de Salud y Estudios del Colegio Médico elaboró un documento que permite comprender este fenómeno. ¿Está de acuerdo con este diagnóstico?

Es fundamental la visión del gremio, ya que cataliza el cuerpo médico de Chile. Es un tema que se debe abordar de manera multisectorial, y es interesante también que se discutan las experiencias de otros países. Faltan informes como éste, y hay un gran trabajo en torno a su comunicación y socialización, ya que es un problema complejo. No obstante, es positivo ver que ya se han tomado medidas, como la apertura de los consultorios los sábados. Es una buena señal, que implica que se está trabajando por reducir las listas de espera. En este camino, es importante que el Colegio Médico esté presente, ya que son los médicos los que atienden a los pacientes día a día.

 

– A cuarenta años de la conferencia de Alma Ata, ¿qué significa fortalecer la APS?

Primero, hay que aumentar la capacidad resolutiva, y para eso tienen que tener los recursos financieros y humanos, ya que la resolución de un centro depende del equipamiento y de las personas que componen el equipo de trabajo.  Esto es lo que puede hacer que los servicios que se entreguen en la APS sean de primera línea, de mano de médicos de excelencia, cuestión de extrema relevancia si consideramos que son quienes interactúan con los pacientes en lo cotidiano.

 

– El país avanza en la construcción de nuevos hospitales y en la formación de especialistas, ambos ítems con reconocidas brechas. A su juicio, ¿estas políticas van en el camino correcto? ¿Qué otros desafíos estarían pendientes?

-Se debe lograr un balance en la gestión, de tal manera que se ahorren recursos, pero que dicho ahorro no vaya en detrimento de la calidad de los servicios que se prestan. Aquí es importante recalcar que no hay que confundir la calidad del servicio con la hotelería que se entrega en el sistema de salud.

– A su juicio, ¿qué conclusiones destacaría del informe realizado por la OPS respecto del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (EUNACOM), presentado en el mes de marzo?

Chile tiene la necesidad de tener un examen como éste porque la entrega de servicios de calidad a la población es importante, y debemos asegurarnos de que el médico o médica sea top para el país. Éste es un examen correcto, pero en el mundo han pasado muchas cosas. Cuando empezó, en el 2006, no había ébola ni zika, por ejemplo. El test es correcto, pero susceptible, ya que el tipo de enfermedades cambian constantemente en Chile, y las ciencias de la salud también. Sin duda, el examen ha mejorado, pero necesita cambios más rápidos. Han sido cautelosos en añadir elementos que lo podrían beneficiar. De ahí que sería importante contar con un ente rector o comité que piense en el perfil de médico que Chile necesita.